Este inventario no es solo una lista de nombres, sino una herramienta de conservación vital para proteger un espacio que, pese a su reconocimiento internacional, sigue enfrentándose a graves amenazas ambientales.
El estudio cataloga un total de 700 especies, situando a las aves como las grandes protagonistas con 417 variedades registradas. Les siguen los peces, con 182 especies, y los mamíferos con 61. En el otro extremo se encuentran los anfibios, que aunque representan el grupo con menor diversidad (solo 11 especies), mantienen un valor ecológico incalculable al ser todas ellas autóctonas. De este inmenso conjunto faunístico, se ha confirmado que casi la mitad (339 especies) utiliza Doñana como su lugar de reproducción, consolidando al parque como un santuario fundamental para la vida en el sur de España.
Luces y sombras de la biodiversidad
El inventario también actúa como un testigo silencioso de los cambios que el ser humano y el clima han impuesto en el territorio. Por un lado, se han detectado 32 especies exóticas, como el camaleón común o el gamo, cuya presencia debe ser monitorizada para evitar desequilibrios en el ecosistema. Por otro, el estudio confirma la dolorosa pérdida de siete especies que han pasado a la extinción regional desde el siglo pasado, destacando ausencias tan significativas como la del lobo, el torillo o el esturión común.
Preocupa especialmente la situación del gato montés y el turón europeo, animales de los que no se tiene un registro fiable en la zona desde hace más de una década. Estos datos evidencian que, aunque Doñana es una de las áreas mejor estudiadas del mundo, la biodiversidad es dinámica y frágil. Contar con una base sólida y validada taxonómicamente permite a los gestores locales y científicos identificar rápidamente qué poblaciones están en riesgo y dónde es necesario intervenir con urgencia para evitar nuevas desapariciones.
Una base sólida para el futuro verde
La relevancia de este trabajo, en el que han colaborado instituciones como la Universidad de Huelva y el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, reside en su rigor. Al eliminar citas dudosas o erróneas del pasado, el CSIC proporciona una "base sólida" para el seguimiento futuro. "Estas listas son herramientas esenciales para supervisar la llegada de especies invasoras y registrar la salud de nuestra fauna", señalan los investigadores. En un momento de crisis climática, saber exactamente quiénes habitan el territorio es el primer paso para garantizar que Doñana siga siendo el refugio de biodiversidad que el planeta necesita.

