España experimenta una intensificación sin precedentes en la frecuencia e intensidad de sus eventos meteorológicos adversos. Así lo ratifica el nuevo I Índice Climático Actuarial Español (ICAE), presentado por el Instituto de Actuarios de España, que sitúa a 2025 como el año con el mayor nivel de extremos climáticos de toda la serie histórica disponible, que se remonta a 1961.

El índice, desarrollado siguiendo la metodología norteamericana pero adaptado a la geografía española con datos de Copernicus, no mide el clima medio, sino que cuantifica las desviaciones de los episodios más severos frente al periodo de referencia comprendido entre 1961 y 1990. Para ello, combina seis variables clave en una escala homogénea: temperaturas máximas y mínimas, precipitaciones, sequía, viento y nivel del mar.

Un ascenso sostenido desde la década de los 90

El análisis de la serie temporal demuestra una clara inflexión en el clima español. Tras mantenerse en valores próximos a cero o incluso negativos durante los años 70 y 80, el ICAE inicia un ascenso sostenido a partir de 1990. Esta tendencia se ha visto notablemente acentuada durante la última década, culminando a finales de 2025 con una anomalía global situada en torno a las 1,3 desviaciones estándar, el hito más alto registrado en más de sesenta años.

Validación con catástrofes recientes: la DANA de Valencia y el fuego en Madrid

Para comprobar la eficacia del índice, el IAE ha analizado su comportamiento ante desastres recientes de gran impacto. En el caso de la DANA que azotó la Comunidad Valenciana en octubre de 2024, el subíndice de precipitaciones de la zona escaló hasta una anomalía de 2,48 desviaciones estándar, reflejando lluvias torrenciales históricas. Los datos apuntan a que este tipo de anomalías se han vuelto considerablemente más frecuentes en los últimos ocho años.

Asimismo, en cuanto al incendio forestal de Madrid-Ávila de julio de 2026, el subíndice de sequía alcanzó un registro extremo de 4,7 desviaciones estándar, la marca más alta detectada en dicha área como consecuencia de un déficit excepcional de humedad en el suelo previo al fuego.

Más allá de la meteorología: prevención y seguros

Los autores del estudio subrayan que la utilidad de esta herramienta trasciende el ámbito estrictamente climatológico. El ICAE se perfila como un sistema de alerta temprana idóneo para mejorar la planificación urbanística, potenciar la prevención institucional, fomentar la concienciación ciudadana y permitir que el sector asegurador calcule de forma más precisa la brecha de protección ante los riesgos del cambio climático.