Las lluvias registradas en 2025 han supuesto un alivio para Doñana tras más de una década marcada por la sequía y el deterioro progresivo de sus ecosistemas. El informe "Estado de la Biodiversidad de Doñana 2025", presentado por el CSIC, confirma que la inundación excepcional de la marisma ha tenido un impacto claramente positivo en la vegetación y en la reproducción de aves, anfibios e insectos acuáticos.
Los datos del programa de monitorización de la Estación Biológica de Doñana muestran una mejora generalizada en los indicadores ecológicos asociados al agua, lo que ha permitido frenar, al menos de forma temporal, la tendencia negativa que se venía registrando en los últimos años.
La marisma, al 90 % de superficie inundada
Uno de los datos más relevantes del informe es el estado de la marisma, que ha alcanzado niveles de inundación cercanos al 100 % durante el ciclo hidrológico 2024-2025, algo que no ocurría desde 2010. En marzo de 2025, la acumulación de lluvias provocó un llenado excepcional que se mantuvo durante 157 días, casi el doble de la media histórica.
Este comportamiento hidrológico ha generado una marisma más productiva, con mayor vigor vegetal y una notable mejora en los procesos ecológicos básicos, lo que ha favorecido la reproducción de numerosas especies y el funcionamiento general del ecosistema.
Un ciclo de lluvias por encima de la media
El volumen total de precipitaciones alcanzó los 675 litros por metro cuadrado, por encima de la media histórica de 530. Sin embargo, los científicos destacan que no solo fue importante la cantidad de lluvia, sino su distribución irregular, concentrada en episodios muy intensos, especialmente en el mes de marzo, cuando se recogió casi la mitad del total anual.
Estas precipitaciones generaron fuertes aportes de agua a los arroyos que alimentan la marisma, provocando una recuperación hidrológica excepcional que explica buena parte de la mejora ecológica registrada en 2025. Aunque el informe señala que el acuífero ha dejado de empeorar y ha iniciado una lenta recuperación, los expertos advierten de que su situación sigue siendo frágil. La mejora no es suficiente todavía para garantizar la estabilidad a largo plazo del sistema hídrico que sostiene Doñana.
La dependencia estructural del acuífero hace que muchos ecosistemas internos no se beneficien de la lluvia superficial, lo que limita el alcance real de la recuperación observada en la marisma.
Las lagunas siguen siendo el punto débil
El sistema de lagunas continúa siendo uno de los grandes focos de preocupación. Solo el 36 % de las lagunas llegaron a inundarse durante el ciclo hidrológico, un dato que refleja claramente la falta de recuperación real del acuífero. Las lagunas peridunares, como Santa Olalla, Sopetón y Dulce, lograron mantener agua durante gran parte del año, pero el conjunto del sistema sigue mostrando signos de deterioro estructural que no se solucionan con episodios puntuales de lluvia.
El informe dibuja una situación compleja en la que conviven avances y amenazas. La inundación excepcional de la marisma y la mejora en algunos indicadores biológicos contrastan con problemas estructurales como el declive de especies autóctonas, la expansión de especies invasoras y la fragilidad de los sistemas dependientes del acuífero.
Los investigadores coinciden en que los datos de 2025 son esperanzadores, pero advierten de que la conservación de Doñana no puede depender de ciclos puntuales de lluvias, sino de políticas de gestión sostenida, restauración ecológica y protección efectiva de los recursos hídricos.
Recuperar Doñana exige una visión a largo plazo
Doñana mantiene un valor ecológico excepcional, pero su equilibrio sigue siendo vulnerable. Los científicos subrayan que garantizar su futuro exige acciones continuadas, estructurales y coordinadas que aborden los problemas de fondo: la presión sobre el acuífero, la gestión del agua, la protección de las especies nativas y el control de las invasoras.
Las lluvias de 2025 han demostrado que la naturaleza responde cuando se dan las condiciones adecuadas, pero también que la recuperación real de Doñana solo será posible con una estrategia sostenida en el tiempo y una gestión integral del territorio.

