Según explica el experto, las playas necesitan mantener un equilibrio constante entre la arena que reciben y la que pierden. Cuando este balance se rompe y la llegada de sedimentos disminuye, la costa comienza a retroceder. Por ello, Medina insiste en que la arena debe considerarse un recurso limitado y cada vez más valioso.

Problemas de erosión

Uno de los principales problemas señalados por el investigador es que los ríos han dejado de transportar hacia el mar la misma cantidad de sedimentos que antes. Las presas construidas en numerosos cauces retienen gran parte de esos materiales, impidiendo que lleguen a las costas y contribuyan a regenerar las playas de forma natural. A esta situación se suma el efecto de determinadas infraestructuras costeras, como los puertos, que modifican el movimiento natural de la arena a lo largo del litoral. Estas alteraciones dificultan que los sedimentos se distribuyan entre diferentes zonas de la costa y favorecen procesos de erosión en determinadas playas.

El urbanismo es otro de los factores que influyen en esta pérdida progresiva de litoral. La presencia de paseos marítimos, edificaciones y otras construcciones situadas junto al mar limita la capacidad de las playas para desplazarse y adaptarse a los cambios provocados por el avance del agua. Según las estimaciones trasladadas por Medina, la subida prevista del nivel del mar podría provocar un retroceso medio de entre 60 y 80 metros en muchas playas españolas para el año 2100. El experto explica que existe una relación directa entre ambos fenómenos y que, en términos generales, por cada centímetro que aumenta el nivel del mar las playas tienden a retroceder aproximadamente un metro.

Causas

Esta regresión costera tendría consecuencias tanto ambientales como económicas. La reducción de la superficie de arena afectaría a ecosistemas litorales, disminuiría el espacio disponible para el uso recreativo y turístico y reduciría además la capacidad natural de las playas para actuar como protección frente a temporales y fenómenos meteorológicos extremos. Ante esta situación, el director de IHCantabria considera necesario impulsar actuaciones que permitan comprender mejor dónde se está perdiendo arena y cuáles son las causas concretas en cada tramo de costa. A su juicio, las soluciones deben centrarse en corregir los problemas estructurales que provocan la erosión y no únicamente en aportar arena de manera puntual cuando se producen episodios de pérdida de litoral.

El experto también defiende la importancia de reforzar la planificación y la gestión de las zonas costeras para adaptarse a los efectos del cambio climático. En este sentido, subraya la necesidad de proteger el litoral mediante estrategias que tengan en cuenta tanto la evolución futura del nivel del mar como la conservación de los sistemas naturales. Las advertencias llegan en un contexto de creciente preocupación por los efectos del cambio climático sobre las costas. Los especialistas recuerdan que las playas desempeñan una función ambiental y social de gran relevancia, por lo que consideran fundamental adoptar medidas que permitan preservar estos espacios frente a los procesos de erosión que podrían intensificarse durante las próximas décadas.