En el Refugio de Animales y Plantas de Málaga, los animales cuentan con diferentes recursos para sobrellevar las jornadas más calurosas. Entre ellos destacan las piscinas de PVC instaladas para que los perros puedan refrescarse, que se vacían y limpian cada mañana para garantizar unas condiciones adecuadas.

Refugios climáticos

La sombra también juega un papel fundamental. Los árboles plantados hace años proporcionan zonas frescas dentro de las instalaciones y, según explica la voluntaria Ángela Molina, actualmente se están incorporando nuevos ejemplares en las áreas de recreo para crear auténticos refugios climáticos. Las elevadas temperaturas también han obligado a modificar las rutinas habituales. Marta Gelices, voluntaria del refugio, señala que normalmente los animales salen al exterior, pero durante julio y agosto estas salidas se reducen para evitar riesgos derivados del calor extremo.

Aunque los perros disponen de cubos de agua en sus casetas para mantenerse hidratados, el calor hace que algunos lleguen incluso a meterse dentro de ellos para refrescarse, utilizándolos como si fueran pequeñas piscinas. Los expertos recuerdan que el calor puede afectar seriamente a la salud de los animales. Entre los síntomas más habituales se encuentran la tos, la sensación de asfixia, el jadeo constante, la fatiga y un estado general de apatía o decaimiento.

Infecciones

A estos problemas se suma el aumento de plagas de insectos durante el verano. Las altas temperaturas favorecen la proliferación de pulgas y garrapatas, una situación que, según Ángela Molina, ya ha provocado llamadas para atender animales que llegaban con graves infestaciones de parásitos. No obstante, la voluntaria subraya que siguen siendo más frecuentes los casos de perros víctimas de malos tratos, abandono o desnutrición.

La presión asistencial sobre las protectoras también aumenta en esta época del año. Según la presidenta del Refugio de Animales y Plantas de Málaga, Carmen Manzano, la entidad acogió durante el primer semestre de 2026 un total de 453 animales, de los cuales 336 eran perros y 117 gatos, una cifra que refleja la intensa actividad de estos centros mientras afrontan los desafíos que supone el verano tanto para el bienestar animal como para la gestión de los refugios.