Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), el primer terremoto se produjo a las 18:04:33 hora local, las 00:04:33 en la península ibérica, con una magnitud de 7,2. Menos de 40 segundos después, a las 18:05:11 hora local, las 00:05:11 en la península, se produjo el segundo, con una magnitud de 7,5.

Los dos terremotos tuvieron su epicentro a menos de 30 kilómetros al sureste de la ciudad de Yumare, en el estado de Yaracuy, y a unos 300 kilómetros de la capital del país, Caracas.

Una zona de gran actividad tectónica

Venezuela está situada en una zona de contacto entre dos placas tectónicas, la Sudamericana y la del Caribe, que no se desplazan en la misma dirección, lo que provoca un rozamiento horizontal entre ambas. Esto genera fracturas en la corteza terrestre, las conocidas como fallas geológicas.

En el caso concreto de este episodio, ha tenido lugar en una zona en la que se encuentran las fallas de Boconó y de San Sebastián, según explica a EFE Verde el experto en riesgos geológicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) Raúl Pérez. Aunque reconoce que "es muy difícil" saber qué falla es la responsable debido a la confluencia de ambas, Pérez se decanta por la falla de San Sebastián, "de elevada actividad tectónica" y que separa la placa del Caribe de la placa Sudamericana.

Qué es un doblete sísmico

A diferencia de lo que ocurre en una secuencia habitual de terremoto principal y posteriores réplicas, el doblete sísmico implica dos rupturas independientes de magnitud similar que ocurren en un corto intervalo de tiempo y en estrecha proximidad, según explica el USGS. "En este caso, una misma falla dispara dos terremotos y no son una réplica el uno del otro", ha explicado Pérez.

Además, hay un sismo precursor, que ha sido el primero, de magnitud 7,2, y uno principal, en este caso el segundo, de 7,5: "El primero ha disparado el segundo, esto no cabe ninguna duda". Lo anómalo ha sido que se han producido en el mismo plano de falla. "Viendo la profundidad de los hipocentros, me da la sensación de que se ha disparado un trozo de falla en la parte inferior, entre los 20 y los 30 kilómetros de profundidad, que ha estimulado otro segmento de falla en la parte superior, entre los 0 y los 10 kilómetros de profundidad", ha continuado el experto.

Un fenómeno tan raro que solo tiene un precedente: Lisboa, 1755

Que haya dos roturas en una misma falla no es algo anómalo, pero sí poco frecuente, según explica el experto, quien reconoce que es "tan poco frecuente" que solo conoce un ejemplo que podría compararse en todo el mundo: "Solo uno, y fue el terremoto de Lisboa de 1755".

"Si hay algún otro, con esa característica de dos terremotos separados por 39 segundos del mismo plano de falla, la misma fuente y que se hallan superpuestos, yo lo desconozco totalmente", ha continuado el experto. Para Pérez, lo realmente llamativo de estos dos terremotos es que se hayan producido en el mismo segmento de la falla, pero separados por la profundidad. "Nosotros hablamos de precursor cuando un terremoto dispara a otro, pero que puede ser en otro plano de falla distinto o en otro segmento de falla diferente, pero es que este es el mismo segmento separado por la profundidad. Con lo cual, aquí se produce una disrupción de un mismo segmento en función de la profundidad. Y eso yo no lo había oído nunca", ha afirmado.

Más destructivo y con más réplicas

El hecho de que un fenómeno se haya superpuesto al otro ha provocado la llegada de una onda sísmica destructiva y, 40 segundos después, que haya llegado otra onda "más destructiva aún, porque sea más energética y más superficial". Además, el número de réplicas también es mayor, ya que hay dos roturas: "La réplica es una reacomodación del plano de falla de la ruptura principal. Si han roto dos segmentos del plano de falla, cada uno de ellos está en el poder de disparar réplicas".

En este contexto, Pérez destaca que "lo único que espera" es que los modelos predictivos de evaluación de víctimas "se estén equivocando", porque se habla "de decenas de miles". Concretamente, el USGS ha estimado entre 10.000 y 100.000 posibles fallecidos por este episodio.