Según los cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), el verano se prolongará durante aproximadamente 93 días y 16 horas, hasta la llegada del otoño el próximo 23 de septiembre. Se trata, además, de la estación más larga del año.
Repunte en las temperaturas
El inicio del verano coincide con un episodio de calor intenso en gran parte del país. Las previsiones apuntan a temperaturas superiores a las habituales para esta época del año, en un contexto que podría corresponder a la primera ola de calor de la temporada. Junto al aumento de los termómetros, las tormentas también tendrán protagonismo durante las primeras semanas. Más allá de la meteorología, el verano de 2026 ofrecerá numerosas oportunidades para los aficionados a la astronomía. Uno de los acontecimientos más destacados será el eclipse total de Sol previsto para el 12 de agosto. El fenómeno podrá observarse en distintas regiones del planeta y también será visible desde España poco antes de la puesta de sol, convirtiéndose en uno de los eventos astronómicos más esperados del año.
Pocas semanas después, el 28 de agosto, tendrá lugar un eclipse parcial de Luna de gran magnitud. Este fenómeno será visible desde todo el territorio español antes del amanecer. Sin embargo, en algunas zonas del centro y del este peninsular, así como en Baleares, la Luna se ocultará antes de que finalice completamente la fase parcial. Durante la estación también se producirán tres lunas llenas. La primera tendrá lugar el 29 de junio, la segunda el 29 de julio y la tercera el 28 de agosto, coincidiendo prácticamente con el eclipse lunar. Otro de los espectáculos celestes habituales del verano serán las lluvias de estrellas. Las delta acuáridas alcanzarán su punto máximo de actividad alrededor del 31 de julio, mientras que las populares perseidas, conocidas también como lágrimas de San Lorenzo, lo harán el 13 de agosto.
Exploración astronómica
La observación de los planetas también ofrecerá distintas posibilidades a lo largo de los próximos meses. Antes del amanecer podrán contemplarse Marte y Saturno durante buena parte de la estación. Júpiter se sumará al cielo matutino a partir de mediados de agosto, mientras que Mercurio será visible desde finales de julio hasta finales de agosto. Tras la puesta de sol, los primeros días del verano permitirán observar a Mercurio, Venus y Júpiter. No obstante, Mercurio desaparecerá del cielo vespertino a finales de junio para volver a ser visible en septiembre, mientras que Júpiter dejará de observarse al anochecer a mediados de julio. Entre las formaciones estelares más características de esta época destaca el conocido Triángulo de Verano, formado por las brillantes estrellas Altair, Deneb y Vega, pertenecientes respectivamente a las constelaciones del Águila, el Cisne y la Lira. También serán fácilmente reconocibles las constelaciones de Escorpio y Sagitario, esta última situada en dirección al centro de la Vía Láctea.
Otro momento relevante del calendario astronómico llegará el 6 de julio, cuando la Tierra alcance el afelio, es decir, el punto de su órbita más alejado del Sol. En ese momento, ambos cuerpos estarán separados por algo más de 152 millones de kilómetros, aproximadamente cinco millones más que durante el perihelio, que se produjo el pasado 3 de enero. El solsticio de verano también marca una gran diferencia en la duración de los días. En el centro de la Península, la jornada más larga del año alcanza las 15 horas y 3 minutos de luz solar, mientras que durante el solsticio de invierno apenas se registran 9 horas y 17 minutos, una diferencia cercana a las seis horas. Aunque el inicio del verano puede producirse entre los días 20 y 22 de junio dependiendo del año, durante el siglo XXI únicamente comenzará los días 20 o 21. El comienzo más tardío de este siglo se registró en 2003, mientras que el más temprano está previsto para 2096. Con temperaturas elevadas, fenómenos astronómicos destacados y jornadas de máxima duración, el verano de 2026 se presenta como una estación marcada tanto por el calor como por la observación del cielo.
