Hay personas que encuentran inspiración en los grandes viajes y otras que la tienen mucho más cerca. Es el caso de Cecilia, una artesana manchega afincada en Valencia que encuentra buena parte de sus ideas en los paisajes que la han acompañado desde pequeña.
Una de sus fuentes de inspiración es el Jardín del Turia, un enorme espacio verde que recorre Valencia siguiendo el antiguo cauce del río. En sus paseos diarios descubre plantas aromáticas, matorrales y pequeños ecosistemas que le recuerdan a los paisajes de La Mancha. "Me interesa mucho esa estacionalidad dentro del paisaje". El paso de las estaciones, los cambios de la naturaleza y aquello que ocurre casi sin que nos demos cuenta están muy presentes en su manera de crear.
Una artesanía hecha sin prisas
Pinta, cose, ilustra y esculpe. Aunque reconoce que se siente especialmente cómoda cuando la llaman artesana, su trabajo también transita por el mundo del arte. Su filosofía está muy relacionada con lo que hoy se conoce como 'neoartesanía': recuperar técnicas y formas de hacer tradicionales para crear piezas nuevas, pero manteniendo una relación estrecha con los materiales y con la naturaleza.
Frente a la rapidez y la producción en grandes cantidades, apuesta por un proceso pausado, basado en la observación y en el cuidado de cada pieza.
Aprovechar hasta el último centímetro
Su idea de sostenibilidad también va un paso más allá de utilizar materiales reciclados. Para Cecilia, no tendría sentido trabajar con una tela reciclada y después desechar una buena parte de ella. La verdadera sostenibilidad está en pensar desde el principio cómo aprovechar el material al máximo. "El concepto de sostenibilidad es usar absolutamente todo".
La naturaleza está también muy ligada a sus recuerdos. Creció en La Mancha, un territorio marcado por sus paisajes abiertos, sus campos y su vegetación característica. Más tarde, su vida en el País Vasco le permitió descubrir una naturaleza completamente diferente. El contraste entre ambos territorios alimenta ese imaginario de bosques, plantas y pequeños ecosistemas que aparece en sus creaciones. Una mirada que comenzó en la infancia y que continúa acompañándola en su trabajo.
¿Y qué significa tener éxito?
Cecilia ha conseguido convertir su pequeño taller en un proyecto que llega a personas de distintos rincones del planeta. Sin embargo, su idea de éxito no está relacionada con producir más o crecer a cualquier precio. Trabaja en pocas unidades y, en ocasiones, sus clientes tienen que esperar a que termine una pieza. "Todo lo que hacemos lo hacemos como si lo fuésemos a hacer para un familiar o para un ser querido".
Se siente una persona afortunada porque su profesión y su afición están muy ligadas en su día a día. Esa conexión entre lo que hace, lo que disfruta y los paisajes que la rodean acaba estando presente en cada una de sus piezas.

