La anguila europea es uno de esos animales que parecen sacados de una novela. Lleva siglos intrigando a los científicos y, aunque hoy conocemos parte de su viaje, todavía hay una pregunta fundamental sin respuesta: nadie ha visto cómo se reproduce.
Esta semana en Hazte Eco, hablamos con Silvia Pérez, técnica del Programa de Especies de WWF, para conocer mejor a este pez que puede recorrer miles de kilómetros y que, al mismo tiempo, se encuentra en una situación crítica.
Aristóteles pensaba que nacía del fango y Freud también intentó descubrir su secreto. La anguila lleva siglos dando quebraderos de cabeza. Aristóteles llegó a pensar que aparecía de forma espontánea en el fango porque nadie había conseguido encontrar sus huevos ni explicar cómo se reproducía.
Mucho después, Sigmund Freud también se interesó por ella. Llegó a diseccionar cientos de ejemplares macho buscando su aparato reproductor, pero tampoco consiguió resolver el misterio. La ciencia ha avanzado mucho desde entonces, pero la anguila todavía guarda algunos secretos.
Un viaje de miles de kilómetros
Lo que sí sabemos es que todo apunta a que la anguila europea nace en el mar de los Sargazos, una zona del Atlántico situada entre Norteamérica y las Azores.
Desde allí, sus diminutas larvas comienzan un viaje de miles de kilómetros hasta Europa y el norte de África. Algunas entran en los ríos y, poco a poco, van cambiando: primero son angulas, después anguilas amarillas y finalmente se convierten en anguilas plateadas. Cuando llega ese momento, emprenden el camino de vuelta al mar de los Sargazos.
Y aquí vuelve el misterio. No se han visto sus huevos ni se ha observado directamente su reproducción. "Se cree que se reproducen ahí porque es donde se ven las larvas más pequeñas, pero no se sabe nada más", explica Silvia Pérez.
Tampoco está claro cómo consiguen orientarse durante un viaje tan largo. Las corrientes podrían ayudar y los investigadores creen que los campos electromagnéticos también pueden jugar algún papel.
De 100 anguilas que llegaban a España, ahora llegan tres
Más allá de sus misterios, la realidad de la anguila es preocupante. La especie está considerada en peligro crítico de extinción, la categoría anterior a la desaparición.
"Si antes llegaban 100 anguilas a España, ahora llegan tres". La pesca es una de las amenazas, pero no la única. También están las barreras que encuentran en los ríos y que les impiden avanzar.
España es, además, uno de los países con más barreras fluviales. El resultado es que la anguila ha desaparecido de gran parte de los territorios donde antes estaba presente. "Ahora solo se ve en las zonas costeras", señala Silvia. Según explica, cerca del 90% de las zonas de la Península Ibérica donde antes llegaba la especie ya no cuentan con su presencia.
Y el problema no afecta solo a las anguilas. Otros peces migratorios, como el salmón, también tienen dificultades para completar sus ciclos de vida por culpa de estas barreras.
Pescadores e investigadores trabajan juntos
Para intentar entender mejor qué ocurre con las anguilas, WWF y otras organizaciones colaboran con pescadores en proyectos de seguimiento. Algunos ejemplares son marcados y, cuando un pescador encuentra una anguila identificada, avisa a los investigadores. Así pueden conocer sus movimientos y seguir reconstruyendo sus viajes.
Todavía es pronto para sacar conclusiones definitivas, pero cada ejemplar aporta una pequeña pieza al puzle. Además, es un trabajo que necesita colaboración internacional porque el viaje de la anguila atraviesa diferentes países y ecosistemas.
¿Y qué pasa con la anguila que llega al plato?
La anguila también forma parte de la gastronomía tradicional de algunos lugares. Lo que antiguamente era un alimento humilde se ha convertido con el tiempo en una auténtica delicatessen.
Pero su situación actual abre un debate. Pérez lo resume de una manera muy sencilla: "yo creo que si la gente sabe que está comiendo una especie que es tan maravillosa y fascinante, yque nos queda tanto por saber de ella, ¿no? .Yo creo que mucha gente diría, vale, pues prefiero que esté viva, no que esté mi estómago".
Porque detrás de cada anguila hay un viaje de miles de kilómetros, un ciclo vital que todavía no comprendemos del todo y uno de los grandes misterios que la naturaleza sigue guardándose.

