Los vasos están elaborados íntegramente con ingredientes naturales, sin aditivos artificiales, lo que los hace aptos para todo tipo de públicos, incluidos los veganos. La idea es tan sencilla como disruptiva: sustituir el vaso desechable por uno que, una vez terminada la bebida, se convierte en parte de la experiencia gastronómica.
La empresa ofrece actualmente dos versiones. El vasito clásico está diseñado para no interferir en el sabor del café, algo especialmente importante para las cafeterías de especialidad con las que trabajan, donde la pureza del producto es una prioridad. Además, su acabado neutro permite que cada establecimiento lo personalice a su gusto, añadiendo pistacho, crema de lotus, leche condensada o cualquier otro topping que encaje con su propuesta.
La segunda opción es el vasito de chocolate, pensado para los paladares más golosos. En este caso sí influye en el sabor de la bebida, pero a cambio ofrece una experiencia diferente y más indulgente que, según sus creadores, se ha convertido en una de las favoritas de sus clientes.
Un proyecto nacido en un programa de emprendimiento estudiantil
Los vasos comestibles son el resultado del trabajo de un grupo de alumnos dentro de un programa educativo centrado en el emprendimiento, donde los estudiantes aprenden trabajando en equipo y llevando sus ideas directamente al mercado real, asumiendo tanto los éxitos como los fracasos del proceso.
Este vaso no es la única propuesta sostenible nacida en el programa. Otro grupo de alumnos desarrolló un papel elaborado con semillas, pensado para que, una vez utilizado, se pueda plantar y germinar en lugar de convertirse en residuo. Un tercer equipo trabajó en la segunda vida de las lonas publicitarias, materiales que normalmente se desechan tras su uso en campañas de publicidad exterior y que estos estudiantes han transformado en bolsas, libros y cuadernos, dándoles una nueva utilidad en lugar de que acaben en un vertedero.
Todos estos proyectos comparten una misma filosofía: aprender emprendiendo, en equipo, y poniendo a prueba sus ideas directamente en el mercado para extraer aprendizajes reales del proceso, tanto de lo que funciona como de lo que no.
Sostenibilidad sin renunciar a la experiencia
Más allá de la novedad, el proyecto de los vasos comestibles responde a una necesidad real: reducir el impacto ambiental de los envases de un solo uso en el sector de la hostelería. Cada vaso comestible que sustituye a uno de plástico o cartón es un residuo menos que acaba en la basura, sin que el cliente tenga que renunciar a nada, más bien al contrario.
La startup trabaja ya con varias cafeterías que han incorporado estos vasos a su oferta, y su objetivo es seguir creciendo en un sector cada vez más concienciado con la sostenibilidad y más dispuesto a apostar por propuestas que combinen compromiso ambiental con experiencia de cliente.

