En la actualidad, la ley de la inmediatez está a la orden del día. Ya no esperamos una semana para ver el próximo capítulo de una serie. Las plataformas de streamingnos proporcionan temporadas enteras de un tirón, lo que nos lleva a verlas a un ritmo frenético y hacer maratones de horas con tal de terminar la serie y evitar los spoilers.
Esta inmediatez de consumo la hemos trasladado a otras facetas de nuestra vida. Nos hemos vuelto impacientes. Reproducimos audios y vídeos a 1.5x o 2x de manera casi automática con el objetivo de ahorrarnos tiempo, lo que nos lleva a sacrificar diferentes matices del contenido. Lo irónico es que esos segundos“ahorrados” los invertimos en el siguiente vídeo o audio creando un bucle infinito, pero ¿somos más eficientes o solo estamos olvidando más rápido?
La fiebre del speed watching
El consumo rápido e inmediato de contenido audiovisual, conocido como speed watching,se ha convertido en una tendencia, principalmente entre los milenial y la Generación Z. No importa la plataforma, aceleramos los audios de Whatsapp, los vídeos de Tiktok e incluso, ahora, hasta las series.
Esta fiebre repentina se asocia a la sensación de perder el tiempo e incluso al FOMO(Fear Of Missing Out o miedo a perderse algo), sobre todo en el caso de las personas más jóvenes que quieren estar al tanto de los últimos contenidos(series,vídeos virales, nuevas tendencias) y formar parte de la conversación social a través de las redes sociales.
Ante esta inmediatez constante, surge una duda recurrente: ¿somos impacientes? Los datos confirman que sí. Un estudio reciente sobre el consumo de Netflix revela que invertimos un 20 % menos de tiempo en ver los nuevos estrenos en comparación con los antiguos. Actualmente, terminar un nuevo lanzamiento nos lleva unas 5,89 horas de media, lo que supone una hora y media menos respecto a las series anteriores a 2023.
Lo que antes era un recurso excepcional se ha consolidado como nuestra preferencia por defecto. Esta tendencia ha llegado para quedarse. Algunas plataformas como TikTok promueven el consumo de contenidos audiovisuales rápidos a través de su formato. Es más, según el informe de Qustodio, el tiempo de uso de esta plataforma se ha duplicado en los últimos años entre los jóvenes. Ante esta nueva panorámica, cabe preguntarse qué impacto tiene en nuestra memoria.
Más velocidad, menos memoria
La pregunta del millón es cómo afecta esta inmediatez a nuestro cerebro. Aunque la respuesta fácil podría ser que nuestra capacidad de adaptación no tiene límites y que el speed watching nos permitirá procesar el doble de información en la mitad de tiempo, lo cierto es que no es tan sencillo. A pesar de que somos capaces de interpretar hasta 450 palabras por minuto(el triple de lo habitual), el problema radica en la memoria de trabajo. Este sistema de almacenamiento temporal tiene una capacidad limitada, por lo que, si llega mucha información demasiado rápido, puede saturarse. El resultado es una sobrecarga cognitiva, nuestro cerebro no logra procesar la información correctamente ni consolidarla en la memoria a largo plazo. Por lo tanto, aunque entendemos el mensaje en el momento, terminamos perdiendo información porque se nos olvida rápido.
De hecho, según una investigación reciente que analizó 24 estudios, aumentar la velocidad de reproducción de vídeos de clases magistrales afecta negativamente al aprendizaje. Aunque se observó que a una velocidad máxima de 1.5x no había mucho impacto en el rendimiento, a partir del 2x el efecto negativo era considerable. Esta investigación prueba que el exceso de velocidad impide consolidar la información de forma efectiva.
Por otro lado, algunos expertos mencionan que el speed watching también puede afectar nuestro comportamiento y nuestra salud emocional. Este consumo acelerado puede generarnos ansiedad y frustración, ya que disminuye nuestra paciencia y el disfrute de los procesos lentos. Además, fomenta una búsqueda compulsiva que, en muchos casos, reduce nuestra satisfacción personal a pesar de consumir grandes cantidades de contenido.
Luces y sombras de la ley de la inmediatez
Llegados a este punto, cabe señalar que procesar la información no es lo mismo que integrarla. En la actualidad, el speed watching se ha consolidado como nuestra nueva forma de ver el mundo. Sin embargo, la amnesia digital surge como su efecto secundario más directo. Tenemos mucha información, pero retenemos poca. ¿Realmente ganamos más de lo que perdemos en esta carrera a contrarreloj?
En la parte positiva, destancan:
- Optimización del tiempo.
- Disfrute de la cultura sin que el tiempo sea un obstáculo.
- Actualización constante.
Por el contrario, las sombras revelan:
- Falta de consolidación de la información.
- Conocimiento superficial.
- Incapacidad reflexiva y de atención.
