El análisis, que revisa los estudios disponibles en adultos con sobrepeso u obesidad, concluye que el ayuno intermitente no ofrece ventajas significativas frente a otras estrategias basadas en la restricción calórica tradicional cuando se comparan resultados a medio y largo plazo.
Resultados similares a las dietas convencionales
Según la revisión, la pérdida de peso observada en quienes practican ayuno intermitente es comparable a la obtenida con dietas hipocalóricas continuas. Es decir, la clave no estaría en el horario de las comidas, sino en la reducción total de calorías ingeridas. En términos de parámetros metabólicos como glucosa, colesterol o presión arterial; los beneficios tampoco muestran diferencias claras respecto a otros modelos de alimentación equilibrada con control energético.
Los expertos señalan que muchas de las mejoras atribuidas al ayuno intermitente pueden explicarse simplemente por una disminución de la ingesta calórica y no necesariamente por el patrón temporal de ayuno en sí.
Adherencia y sostenibilidad, el verdadero reto
Uno de los puntos críticos es la adherencia a largo plazo. Aunque algunas personas encuentran el ayuno intermitente más fácil de seguir porque simplifica las decisiones alimentarias, otras experimentan mayor sensación de hambre, fatiga o dificultades para mantener el patrón en el tiempo.
La revisión subraya que la sostenibilidad es un factor determinante en cualquier intervención nutricional. Las dietas con resultados iniciales rápidos pueden no ser efectivas si no se mantienen de forma estable y adaptada a las circunstancias personales.
Más allá de las modas
Los especialistas insisten en que no existe una estrategia universal válida para todas las personas. El éxito de un plan nutricional depende de múltiples factores: contexto social, hábitos previos, nivel de actividad física, estado de salud y acompañamiento profesional. En este sentido, recuerdan que el enfoque más respaldado por la evidencia sigue siendo una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas de calidad, combinada con actividad física regular.
La nueva revisión invita a mirar con cautela las promesas difundidas en redes sociales y a entender que, en materia de pérdida de peso y salud metabólica, no existen atajos milagrosos. Más que el tipo de dieta de moda, lo determinante sigue siendo la calidad global de la alimentación y la capacidad de mantener hábitos saludables en el tiempo.
