Una zambullida en una zona poco profunda, rocosa o desconocida puede propiciar que la cabeza impacte contra el fondo. ¿Las consecuencias? Pueden dañarse las vértebras cervicales y la médula espinal, con consecuencias muy graves para la persona afectada.
Entidades como el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, junto con la Federación Nacional de ASPAYM, la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), Cruz Roja Española y la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS), lanzan como cada año una campaña para prevenir este tipo de accidentes. "Con cabeza sí, de cabeza no" es el lema de la campaña anual, que busca dejar claro que antes de lanzarse al agua hay que comprobar la profundidad, conocer el fondo y evitar conductas de riesgo.
Prevención, información y prudencia
Las entidades explican que la zona cervical es "especialmente vulnerable" en este tipo de accidentes, y que las lesiones pueden causar una tetraplejia, es decir, parálisis de las extremidades con la consiguiente pérdida de movilidad, alteraciones de la sensibilidad y una situación de dependencia que requiera cuidados y asistencia de por vida.
La mayoría de los accidentes por zambullidas imprudentes que provocan lesiones medulares son evitables, de ahí que los expertos insistan en que la prevención, la información y la prudencia son las herramientas más eficaces para disfrutar del agua sin poner en riesgo la salud. "Una zambullida imprudente puede cambiar la vida en segundos", insisten las entidades.
Lesiones que cambian la vida
El pasado año hubo tres ingresos por lesiones medulares en el Hospital Nacional de Parapléjicos provocadas por zambullidas imprudentes. Tenían 18, 40 y 51 años. Las lesiones se produjeron a nivel cervical, lo que se tradujo en una tetraplejia con afectación tanto de las extremidades superiores como de las inferiores.
Desde este centro, su directora, Mónica Alcobendas, afirma que son lesiones que cambian la vida de personas jóvenes, "con secuelas funcionales muy severas". "Y lo más doloroso es que muchas se podrían haber evitado", añade la doctora. Por su parte, la presidenta de SERMEF, Helena Bascuñana, abunda en los peligros de lanzarse de cabeza al agua sin comprobar antes la profundidad o el fondo: puede causar un daño medular y provocar pérdida de movilidad, alteraciones de la sensibilidad o discapacidad permanente.
La RFESS recuerda que la seguridad depende de "gestos básicos" como comprobar la profundidad, respetar la señalización y atender siempre a las indicaciones de los servicios de socorrismo.
Consejos para evitar lesiones
Para evitar lesiones medulares por una mala zambullida, las entidades resaltan una serie de recomendaciones: conocer la profundidad, ya que nunca hay que zambullirse en aguas en las que no se conoce el fondo; hacer una entrada cauta, entrando por primera vez con los pies para evaluar la profundidad y la presencia de objetos sumergidos; mantener una supervisión adecuada de los menores por parte de un adulto responsable cuando practiquen actividades acuáticas; evitar el consumo de alcohol y otras drogas, que reducen la capacidad de valorar riesgos y tomar decisiones correctas; y comprobar que haya señalización clara en piscinas y zonas públicas de baño sobre las áreas seguras para zambullirse.
Las entidades también dan unas pautas a seguir de forma inmediata en caso de que se haya producido una lesión por una zambullida imprudente: no mover al lesionado, ya que la movilización incorrecta puede agravar la lesión, por lo que se debe mantener a la persona quieta y en la misma posición en la que fue encontrada; llamar a los servicios de emergencia; y mantener la calma hasta que llegue el personal sanitario.
La campaña se difundirá especialmente a través de redes sociales con los hashtags #Zambullidas2026, #ConCabezaSí y #DeCabezaNo.
