Así lo explica el dermatólogo del Hospital Clínico San Carlos Ricardo Moreno Borque, quien advierte de que el denominado "acné maduro" presenta características propias y requiere un abordaje específico. Según el especialista, este tipo de acné suele aparecer principalmente en el tercio inferior del rostro, una zona conocida como "zona de la U", que comprende especialmente la mandíbula y el mentón. Se trata de áreas con una mayor influencia hormonal, uno de los factores más relacionados con este problema cutáneo en adultos.
Diferencias entre el acné adolescente y adulto
Aunque el acné adulto comparte algunas características con el juvenil, también presenta diferencias importantes. Moreno Borque explica que las lesiones más habituales son las pápulas inflamatorias, los nódulos dolorosos y los comedones abiertos y cerrados. Además, destaca que este tipo de lesiones tienden a ser más persistentes y, en muchos casos, responden peor a los tratamientos que el acné que aparece durante la adolescencia. El dermatólogo señala que una de las principales causas del acné adulto está relacionada con la respuesta hormonal de la unidad pilosebácea. Por este motivo, el problema aparece con mayor frecuencia en mujeres y suele estar vinculado al hiperandrogenismo, es decir, a una mayor actividad de hormonas masculinas. Uno de los cuadros más conocidos asociados a este problema es el síndrome de ovario poliquístico, actualmente denominado síndrome ovárico metabólico poliendocrino.
No obstante, los especialistas recuerdan que el acné adulto es una enfermedad multifactorial, en la que intervienen diferentes elementos al mismo tiempo. Además de los factores hormonales, también influyen la predisposición genética, determinados hábitos de vida, la alimentación y el estrés. En relación con este último aspecto, Moreno Borque aclara que el estrés no es una causa directa del acné, aunque sí puede empeorar su evolución o favorecer la aparición de brotes.
Factores que afectan
El experto también menciona otros factores que pueden contribuir al desarrollo del acné en adultos. Entre ellos se encuentran el uso de productos comedogénicos, es decir, cosméticos o tratamientos que favorecen la obstrucción del poro, así como el empleo de productos demasiado agresivos para la piel. También influyen hábitos como el tabaquismo y problemas relacionados con alteraciones crónicas del sueño. Más allá de sus efectos físicos, el acné adulto puede tener un impacto importante sobre la calidad de vida de quienes lo padecen. Las lesiones visibles en el rostro pueden afectar a la autoestima y generar inseguridad, además de provocar cicatrices que en algunos casos resultan difíciles de eliminar posteriormente.
A pesar de ello, el dermatólogo insiste en que actualmente existen numerosos tratamientos capaces de controlar esta patología. Por este motivo, recomienda acudir cuanto antes a un especialista en dermatología para recibir un diagnóstico adecuado y un tratamiento adaptado a cada caso concreto. Asimismo, considera importante revisar determinados hábitos relacionados con el estilo de vida y el cuidado de la piel para evitar empeorar los brotes. "Yo siempre recomiendo una valoración por parte de dermatología, ya que es una patología que se cura, se maneja con cierta facilidad y se puede resolver por completo", señala Moreno Borque. El especialista insiste así en la importancia de no normalizar el problema ni recurrir únicamente a soluciones caseras o productos sin supervisión médica.
