Este fenómeno, impulsado por la comparación social, la necesidad de aprobación y la sensación constante de que los demás disfrutan de una vida mejor, puede favorecer el malestar emocional, especialmente en personas con mayor vulnerabilidad psicológica.

Un fenómeno especialmente presente entre los jóvenes

Así lo explica el vocal de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM), el psiquiatra Juan Carlos Pascual Mateos, quien señala que las redes sociales favorecen mecanismos como el FOMO, la exclusión social o la comparación constante. "Las redes sociales generan mecanismos como el FOMO, la exclusión social o la comparación social, que pueden favorecer el malestar emocional. Por ejemplo, si publicas una foto y nadie interactúa con ella, puedes sentirte excluido socialmente, generando un intenso malestar emocional", explica el especialista. Según el psiquiatra, no todas las personas experimentan el FOMO con la misma intensidad. Los adolescentes y jóvenes constituyen uno de los grupos más vulnerables, ya que las redes sociales se han convertido en su principal forma de relacionarse con los demás. El experto recuerda que hace décadas las comparaciones se limitaban al entorno más cercano, como el instituto o el grupo de amigos.

Sin embargo, en la actualidad esa comparación es continua, global y está presente las 24 horas del día. El especialista explica que el uso continuado de las redes sociales puede provocar diferentes consecuencias sobre el bienestar psicológico. Entre ellas menciona la tristeza, el insomnio o el malestar emocional derivado de estar constantemente pendiente del teléfono móvil y de comparar la propia vida con las imágenes idealizadas que otras personas comparten en internet. Aunque este fenómeno puede darse durante todo el año, el verano suele convertirse en un periodo especialmente propicio para que aumente la comparación social. Mientras algunas personas viven las vacaciones como un momento para descansar y desconectar, otras sienten la necesidad de que esos días sean extraordinarios para poder mostrarlos en redes sociales. El psiquiatra recuerda que las publicaciones suelen mostrar únicamente los momentos más atractivos, ocultando cualquier aspecto cotidiano o menos positivo.

Señales de alerta

Entre los signos que pueden indicar que las redes sociales están afectando al bienestar emocional, el especialista destaca la necesidad de revisar de forma constante lo que otras personas publican, la preocupación excesiva por las propias publicaciones y una comparación continua que acaba generando insatisfacción. Esta situación puede traducirse en irritabilidad, insomnio o un sentimiento persistente de malestar, especialmente en personas con mayor vulnerabilidad emocional. Ante esta situación, Juan Carlos Pascual Mateos recomienda aprovechar el verano para replantear la relación con las redes sociales. Entre sus principales consejos se encuentran limitar el tiempo de uso, reducir el número de publicaciones durante las vacaciones y aprovechar este periodo para desconectar del entorno digital.

Asimismo, insiste en la importancia de promover una adecuada educación digital tanto entre los menores como en la población general, con el objetivo de comprender cómo funcionan mecanismos como el FOMO, la exclusión social o la comparación constante. Por ello, defiende la necesidad de impulsar intervenciones específicas que ayuden a gestionar las relaciones digitales y a prevenir el malestar emocional asociado al uso de las redes sociales, especialmente entre los jóvenes más vulnerables.