La doctora María Villalonga Comas, especialista en Medicina Interna y coordinadora del Observatorio de Cambio Climático de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), advierte de que la deshidratación grave puede tener consecuencias muy serias y requerir incluso ingreso en una unidad de cuidados intensivos.
Un daño que puede aparecer días después del calor
Según explica la especialista, uno de los aspectos más preocupantes es que las complicaciones no siempre se producen durante los días de temperaturas más elevadas, sino que pueden manifestarse posteriormente. En este sentido, recuerda que un estudio de ISGlobal, elaborado con datos de todo el sistema hospitalario español, sitúa el fracaso renal, la infección urinaria y la sepsis entre los diagnósticos con mayor impacto del calor sobre los ingresos hospitalarios. Asimismo, los datos muestran que el riesgo de hospitalización por trastornos metabólicos y obesidad casi se duplica durante los días de temperaturas más elevadas. Según Villalonga, estas conclusiones proceden del análisis de más de once millones de ingresos hospitalarios, lo que ofrece una imagen "muy completa y fiable" de lo que ocurre en la práctica clínica en España.
Reconocer los síntomas resulta fundamental para actuar con rapidez y evitar complicaciones. La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos señala entre los principales signos de alarma la piel seca y arrugada, los ojos hundidos, los mareos o el aturdimiento, la respiración y los latidos cardíacos acelerados, la ausencia de orina o una orina muy oscura, la irritabilidad o confusión y, en los casos más graves, el shock, la inconsciencia o el delirio. Los expertos insisten en que las personas mayores constituyen uno de los grupos más vulnerables frente a la deshidratación. Según explica la doctora Villalonga, uno de los principales problemas es que con la edad disminuye la sensación de sed. Como herramienta sencilla para detectar una posible falta de hidratación, recomienda observar el color de la orina. Si es casi transparente o amarillo paja, la hidratación es adecuada; si presenta un tono amarillo oscuro, conviene beber agua cuanto antes; mientras que un color marrón o naranja constituye una señal de urgencia médica.
Cómo prevenir una deshidratación severa
La doctora Carmen del Arco, coordinadora de Urgencias del Hospital Universitario La Princesa de Madrid y profesora asociada de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, recuerda que la principal medida preventiva consiste en beber líquidos con frecuencia, incluso aunque no se tenga sed. La especialista subraya que esta recomendación debe extremarse en niños pequeños y personas mayores, que suelen perder la sensación de sed. Si el agua sola resulta poco apetecible, aconseja añadir unas gotas de limón para mejorar su sabor. Por el contrario, desaconseja consumir bebidas muy azucaradas, ya que favorecen la pérdida de agua, así como el alcohol, que aumenta la deshidratación.
Además de mantener una adecuada ingesta de líquidos, recomienda consumir frutas con alto contenido en agua, como el melón, la sandía o las peras, así como alimentos que aporten sales minerales, ya que con el sudor no solo se pierde agua, sino también sodio y otros electrolitos esenciales. Por último, recuerda que las personas con enfermedades crónicas deben prestar especial atención a su tratamiento durante los episodios de calor. En algunos casos puede ser necesario ajustar la dosis de medicamentos como diuréticos o antihipertensivos, siempre bajo supervisión médica y sin suspender nunca el tratamiento por iniciativa propia, ya que un efecto rebote podría resultar más perjudicial.
