La escoliosis idiopática del adolescente consiste en una curvatura lateral anómala de la columna vertebral de origen desconocido que aparece durante el crecimiento. Según la Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER), afecta en España a cerca de 100.000 adolescentes de entre 10 y 16 años, lo que representa aproximadamente un 3 % de la población de esa franja de edad.
Un impacto que va más allá de la deformidad física
Uno de los estudios comparó la calidad de vida de 36 adolescentes con escoliosis frente a otros 33 jóvenes sin esta afección. Los resultados mostraron que los adolescentes con escoliosis presentaban, en general, una peor calidad de vida. Las diferencias más importantes se observaron en aspectos relacionados con el bienestar emocional, la autoestima y la relación con la familia, mientras que el impacto fue considerablemente menor en cuestiones como el dolor o la función física. Desde la Sociedad Española de Columna Vertebral destacan que estos resultados cambian la forma de entender esta enfermedad, ya que ponen de manifiesto que sus consecuencias psicológicas y familiares no dependen necesariamente de la gravedad de la curvatura.
Esto significa que dos adolescentes con deformidades similares pueden experimentar la enfermedad de manera completamente diferente, por lo que consideran imprescindible ofrecer una atención personalizada que tenga en cuenta cómo vive cada paciente su situación, más allá de lo que reflejan las radiografías. El segundo estudio desarrollado por el Hospital Sant Joan de Déu apunta a una posible relación entre la escoliosis idiopática del adolescente y determinados problemas vestíbulo-oculares. La investigación observó que el 55,3 % de los adolescentes con escoliosis necesitaban gafas, frente al 21,2 % de quienes no presentaban esta alteración de la columna.
La importancia del diagnóstico precoz
Además, los investigadores encontraron hallazgos compatibles con posibles alteraciones vestíbulo-oculares, como una mayor presencia de ciclotorsión en el ojo izquierdo entre los pacientes con escoliosis. Este fenómeno apareció en el 50 % de los adolescentes con esta enfermedad, frente al 19 % del grupo sin escoliosis. A la vista de estos resultados, la Sociedad Española de Columna Vertebral insiste en la necesidad de abordar la escoliosis desde una perspectiva integral, prestando atención no solo a la evolución física de la curvatura, sino también al impacto que la enfermedad tiene en la vida cotidiana, el bienestar psicológico y el entorno familiar de los adolescentes. Según la entidad, esta visión más amplia permitirá desarrollar estrategias terapéuticas más personalizadas y eficaces, adaptadas a las necesidades de cada paciente.
Los especialistas recuerdan que detectar la escoliosis en sus fases iniciales resulta fundamental, ya que la evolución de la enfermedad depende en gran medida del momento en que se diagnostique y se inicie el tratamiento. Por ello, recomiendan prestar atención a cualquier signo de asimetría o alteración en la alineación de la espalda y consultar con un especialista ante la menor sospecha. Asimismo, insisten en la importancia de realizar revisiones periódicas con el pediatra durante el crecimiento, una etapa especialmente relevante para la aparición y evolución de esta alteración. En este sentido, los expertos señalan que el verano constituye un momento especialmente favorable para detectar posibles signos de escoliosis, ya que actividades como acudir a la piscina o a la playa facilitan la observación de posibles alteraciones en la espalda de niños y adolescentes.
