Un equipo de investigadores ha descubierto cómo la obesidad puede alterar y perjudicar la necesaria relajación del corazón, un hallazgo que podría abrir la vía a tratamientos personalizados según la causa del daño cardíaco.
El estudio, liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), ha permitido comprobar que la activación del receptor de glucocorticoides actúa como un mecanismo causal de la disfunción diastólica (la incapacidad del corazón para relajarse) en sus fases tempranas asociadas a la obesidad. Los resultados se han publicado en la revista Cardiovascular Research.
Una enfermedad que afecta a 23 millones de personas
La llamada insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada representa ya más de la mitad de los casos de insuficiencia cardíaca y se estima que afecta a cerca de 23 millones de personas en todo el mundo, según ha informado el CNIC. En esta enfermedad, el corazón mantiene su capacidad de contracción, pero tiene dificultades para relajarse y llenarse correctamente de sangre.
Su aparición está estrechamente relacionada con trastornos como la obesidad, la hipertensión arterial, la hiperglucemia o la apnea del sueño. Estas condiciones suelen coincidir en un mismo paciente, lo que ha dificultado hasta ahora determinar qué mecanismos activa cada una y por qué los tratamientos no ofrecen la misma respuesta en todos los casos.
Cuatro comorbilidades, analizadas por separado
El trabajo, dirigido por el investigador Enrique Lara-Pezzi, líder del grupo de Regulación Molecular de la Insuficiencia Cardíaca del CNIC, ha analizado por separado el efecto temprano de estas cuatro comorbilidades sobre el corazón. Para ello, el equipo empleó modelos animales (ratones) que reproducían la evolución de la enfermedad asociada al envejecimiento, y estudió el tejido cardíaco en las primeras fases de alteración de la relajación ventricular, antes de que se desarrollara una insuficiencia propiamente dicha.
Mediante secuenciación de ARN de núcleo único, una tecnología que permite conocer la actividad de los genes en los distintos tipos celulares, los investigadores analizaron cerca de 50.000 núcleos del ventrículo izquierdo.
La obesidad y la hiperglucemia, las que más remodelan el corazón
La primera autora del estudio, Antonella Ausiello, investigadora en el CNIC, ha explicado que los resultados muestran que la obesidad y la hiperglucemia provocan la remodelación molecular más intensa y extensa, con cambios en distintos tipos de células presentes en el corazón. Por su parte, la hipertensión y la hipoxia intermitente crónica, esta última utilizada para reproducir la apnea del sueño, generaron modificaciones más moderadas, según ha informado el CNIC.
No obstante, pese a compartir algunos efectos, la obesidad y la hiperglucemia no dañan el corazón de la misma manera.
Un receptor como posible diana terapéutica
En los modelos de obesidad, el equipo identificó la activación del receptor de glucocorticoides como uno de los principales mecanismos responsables del daño cardíaco. Según los autores, estos resultados indican que la activación de este receptor podría constituir una diana terapéutica específica y modificable en la disfunción diastólica asociada a la obesidad.
Sin embargo, en los modelos de hiperglucemia, la inhibición de esta misma vía no fue suficiente para restablecer la función cardíaca, lo que pone de manifiesto que cada comorbilidad induce el daño cardíaco a través de mecanismos moleculares distintos. Por tanto, no existiría una estrategia terapéutica única aplicable a todos los pacientes.
Hacia una medicina más personalizada
Los autores consideran que estos datos respaldan el desarrollo de estrategias de medicina estratificada, dirigidas al mecanismo molecular dominante en cada paciente. No obstante, han subrayado que los resultados se han obtenido en modelos experimentales, por lo que será necesario confirmarlos en muestras humanas y mediante estudios clínicos antes de plantear su aplicación terapéutica.
