Aunque el efecto de euforia de los globos es breve, su impacto en el organismo es devastador. Los expertos han detectado lesiones medulares y neurológicas graves en jóvenes de entre 19 y 25 años. El problema radica en que este gas anula la vitamina B12, esencial para proteger la mielina de los nervios, lo que provoca la pérdida de sensibilidad y movimiento en las extremidades.

Un ataque directo al sistema nervioso

El mecanismo de daño es silencioso pero implacable. Al interferir con la vitamina B12, el gas destruye la capa que facilita la transmisión de impulsos eléctricos entre neuronas. Esto no solo afecta a la movilidad, sino que puede causar alucinaciones, desorientación y graves quemaduras en las vías respiratorias debido a la bajísima temperatura a la que se inhala el producto. En personas mayores de 40 años o con déficit previo de vitaminas, el daño puede producirse incluso con consumos esporádicos.

El subdirector médico del centro explica que la corta duración del efecto empuja a los consumidores a realizar inhalaciones repetidas, llegando en casos extremos a centenares de tomas diarias, lo que acelera la degeneración de la médula espinal. Muchos jóvenes tienen la falsa percepción de que es inofensivo porque es barato y fácil de conseguir. Sin embargo, la realidad clínica muestra pacientes ingresados durante meses con debilidad muscular severa en piernas y brazos, enfrentándose a secuelas que en muchos casos son ya irreversibles.

Falsa percepción de seguridad

Desde el punto de vista psicológico, los especialistas señalan que este gas se utiliza a menudo como una vía de escape rápida. Se destaca el riesgo cognitivo añadido para los adolescentes, cuyo cerebro aún está en formación y es especialmente vulnerable a estas sustancias. La facilidad para adquirirlo mediante aplicaciones móviles ha disparado su popularidad, ocultando tras una risa momentánea el riesgo de una discapacidad de por vida.

El trabajo de los expertos consiste en intentar recuperar los déficits mediante rehabilitación neurológica, aunque cuando la lesión es total, el objetivo pasa a ser la adaptación del paciente a su nueva realidad de movilidad reducida. La clave insisten en que es romper el mito de la inocuidad. El óxido nitroso tiene usos médicos pautados, pero fuera del control sanitario es una sustancia capaz de apagar el sistema nervioso.

La importancia de la detección precoz

Ante este escenario, la educación y la detección precoz de síntomas como el hormigueo en manos y pies o la pérdida de equilibrio son fundamentales. El consumo de sustancias recreativas que parecen suaves está dejando lagunas en la salud de toda una generación, convirtiendo una moda de ocio en un problema de salud pública de primer orden.