Un huevo grande aporta alrededor de 70 calorías y unos 6 gramos de proteínas de alta calidad, además de contener los nueve aminoácidos esenciales que el organismo necesita obtener a través de la alimentación.
Buena parte de sus nutrientes se concentra en la yema. El huevo es fuente de colina, un nutriente importante para el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso, y aporta vitaminas A, B y D, así como minerales como fósforo, calcio y potasio. También contiene luteína y zeaxantina, dos antioxidantes asociados con la protección de la salud ocular.
Su contenido proteico puede contribuir, además, a aumentar la sensación de saciedad y ayudar a controlar el hambre, un efecto que puede favorecer unos hábitos alimentarios equilibrados.
El colesterol, en contexto
Una de las principales dudas en torno al consumo de huevos tiene que ver con el colesterol presente en la yema. No obstante, según explica Harvard Health, las grasas saturadas y las grasas trans tienen un impacto más relevante sobre el riesgo cardiovascular que el colesterol presente en los alimentos.
Un huevo contiene aproximadamente 1,5 gramos de grasas saturadas y no aporta grasas trans. Por ello, para una persona sana, incluir un huevo al día dentro de una dieta equilibrada puede ser una opción saludable.
Los expertos también destacan que el efecto de un alimento depende del conjunto de la dieta. No es lo mismo acompañar el huevo de verduras y cocinarlo con una pequeña cantidad de aceite de oliva que consumirlo habitualmente junto a bacon, salchichas, mantequilla o grandes cantidades de queso.
De este modo, el huevo se mantiene como un alimento nutritivo, económico y versátil que puede formar parte de una dieta saludable. Su contenido en colesterol, por sí solo, no parece justificar que las personas sanas tengan que eliminarlo de su alimentación.
