La nutricionista Ingrid Daniele (Sanitas) ha explicado que, aunque es habitual que muchas personas experimenten un aumento del apetito con la llegada del otoño, esto no significa necesariamente que el organismo necesite ingerir más calorías. En la práctica, apunta, se suele pasar más tiempo en interiores, reducir algo la actividad física y recurrir con mayor frecuencia a platos más contundentes y energéticos.
Por ello, antes de aumentar las cantidades, conviene valorar si las comidas habituales son completas e incluyen suficientes alimentos que promuevan la saciedad, como verduras, legumbres, proteínas de calidad o cereales integrales.
Adaptar el menú al otoño sin convertirlo todo en calórico
La especialista subraya que, cuando bajan las temperaturas, suelen resultar más apetecibles las preparaciones calientes, pero que adaptar el menú al otoño no implica convertir cada comida en un plato más calórico. Pone como ejemplos un potaje de legumbres con verduras, unas lentejas estofadas, una crema de calabaza acompañada de pescado o huevo, o unas verduras asadas con garbanzos, que permiten mantener platos 'calientes, saciantes y nutricionalmente completos' sin recurrir a ingredientes de consumo ocasional como los embutidos grasos o las salsas muy calóricas.
Atención a la alimentación de las personas mayores
Daniele señala también que debe promoverse una hidratación regular, porque con la edad disminuye la percepción de sed y aumenta el riesgo de deshidratación por baja ingesta.
La directora Médica de Sanitas Mayores, Miriam Piqueras, advierte además de que, en una persona mayor, que un plato caliente resulte agradable no significa que sea nutricionalmente suficiente. Si empieza a comer cantidades claramente menores o pierde peso sin proponérselo, conviene valorar la causa antes de asumir que simplemente necesita menos comida.
Priorizar platos calientes que resulten completos y saciantes
Ante esta situación, los expertos de Sanitas recomiendan incorporar algunos ajustes durante los meses de otoño. El primero es priorizar platos calientes que resulten completos y saciantes: sopas, cremas y potajes pueden adaptarse a la estación sin necesidad de aumentar mucho su aporte calórico. Además, aconsejan incorporar verduras junto con alimentos ricos en proteínas y fibra, como legumbres, pescado, huevos, frutos secos o cereales integrales.
Mantener la hidratación aunque apetezca menos agua fría
Los especialistas aconsejan también mantener una hidratación regular, ya que en otoño suele apetecer menos beber agua fría, pero las necesidades de líquidos se mantienen. Una opción es alternar agua con infusiones sin azúcar, caldos suaves bajos en sal o bebidas calientes sin azúcares añadidos. También pueden contribuir a la hidratación frutas de temporada con alto contenido en agua, como la naranja, la mandarina o la pera.
Aprovechar los alimentos de temporada
Otra recomendación es adaptar la compra a la temporada y aprovechar mejor los alimentos. Según los especialistas, incorporar productos como calabaza, boniato, coles, acelgas, setas, granada, caqui, mandarina o naranja permite diversificar la alimentación, aprovechar los productos en su mejor momento de consumo y contribuir a una alimentación más sostenible.
Cuando el apetito disminuye en personas mayores
Por último, los expertos aconsejan aumentar el valor nutricional cuando disminuye el apetito en personas mayores. En este punto subrayan que, si los platos grandes generan rechazo, es más útil repartir la alimentación en varias tomas y enriquecer las preparaciones que se aceptan bien.
