Ayudar en las tareas del hogar no supone una carga para los menores. De hecho, les ayuda a madurar y adquirir cierta independencia y responsabilidad. Sin embargo, hay casos en los que los adolescentes asumen los roles de personas adultas, muchos de ellos a edades muy tempranas, un fenómeno psicológico denominado parentificación que puede tener consecuencias negativas para su salud emocional.
¿Dónde está el límite entre ayudar y parentificación?
Es fundamental aclarar que no todos los menores ni adolescentes sufren este fenómeno "No todo cuidado familiar es negativo. Que un adolescente colabore puede formar parte de una dinámica familiar saludable", afirma Juan Luís García Fernández, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. El límite se establece en el momento en el que el adolescente adquiere una responsabilidad prolongada en el tiempo, de forma intensa, solitaria y desproporcionada para su edad. En ese punto es cuando entra el concepto de parentificación. Desde el punto de vista de la neuropsicología, la parentificación tiene dos componentes claves, el práctico (tareas domésticas, cuidar a hermanos) y el emocional (escuchar los problemas de los padres, sentir responsabilidad por su bienestar).
"El cerebro adolescente aún está en desarrollo, especialmente en las redes ejecutivas de planificación, control inhibitorio, regulación emocional y control del estrés. Si la vida de un adolescente gira en torno a grandes responsabilidades, pueden aparecer dificultades futuras, como fatiga mental, irritabilidad, ansiedad o depresión", advierte el profesor García Fernández. Por otro lado, Daniel Rueda Estrada, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC e investigador del grupo GITSS SINERGIAS, considera que los adolescentes necesitan protección, pero sin olvidar la importancia de participar en dinámicas familiares, donde se aprenden valores como la solidaridad, responsabilidad y apoyo mutuo. Ambos profesores de la UOC comparten la misma opinión "No se trata de si un adolescente puede cuidar, sino de cuánto, durante cuánto tiempo, con qué apoyos y a coste de qué".
Recomendaciones y apoyos necesarios
La adolescencia es una etapa de construcción de identidad, autonomía, relaciones con iguales y un proyecto vital. Por tanto, la sobrecarga para los adolescentes puede desencadenar consecuencias para su salud. García Fernández señala que la parentificación puede dejar huella en la identidad de los adolescentes "Los menores pueden construir una autoestima excesivamente ligada al sacrificio, pudiendo tener consecuencias en la vida adulta". El profesor Rueda Estrada opina que la respuesta institucional no debe partir de la criminalización automática, sino de la detección temprana y el apoyo "La escuela, la atención social de base y la atención primaria de salud son los pilares esenciales para identificar situaciones de riesgo".
Rueda también reclama una mayor coordinación entre los sistemas formales (educativo, sanitario y social) y los sistemas familiares o informales. El reto de la parentificación es evitar dos errores opuestos, por un lado, romantizar el sacrificio adolescente y presentar como madurez lo que puede ser sobrecarga. Por el otro, patologizar cualquier forma de ayuda familiar y excluir a los menores de la vida común del hogar. "Entre ambos extremos hay un criterio más preciso: cuidar puede formar parte de crecer, siempre que no obligue a dejar de ser adolescente", concluyen los expertos de la UOC.
