La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha presentado un manifiesto en el que reclama una actuación conjunta frente a la obesidad infantil y adolescente, una enfermedad que los especialistas definen como crónica, compleja y multifactorial. El documento apuesta por prevenir y tratar el problema sin estigmatizar ni culpabilizar a los menores y sus familias. La iniciativa plantea la necesidad de crear entornos que faciliten unos hábitos de vida saludables, reducir las desigualdades y garantizar que todos los niños y adolescentes tengan acceso a las herramientas necesarias para prevenir y tratar la enfermedad. La coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la AEP, Rosaura Leis, ha destacado la importancia de abordar el problema desde una perspectiva integral.
Ni normalizar ni culpabilizar
Uno de los principales mensajes de los pediatras es la necesidad de evitar tanto la normalización de la obesidad como la estigmatización de quienes la padecen. Leis advierte de que el exceso de grasa no debe dejar de considerarse un problema de salud, pero subraya que tampoco debe transmitirse la idea de que el menor es responsable de su situación. La AEP reclama que esta perspectiva se aplique también en el ámbito sanitario. Según Leis, los profesionales deben evitar contribuir a la estigmatización y, al mismo tiempo, identificar los distintos factores sobre los que es posible actuar. Los pediatras ponen el foco en las desigualdades sociales que existen alrededor de la obesidad infantil. La enfermedad presenta una mayor prevalencia entre las familias con un nivel socioeconómico y cultural más bajo, por lo que la organización considera fundamental avanzar hacia una mayor equidad nutricional.
Entre las herramientas que los pediatras plantean para abordar la obesidad infantil se encuentra la terapia intensiva de estilos de vida. Esta estrategia contempla modificaciones en la alimentación, un aumento de la actividad física, una reducción del uso de pantallas y la importancia de mantener un sueño de calidad. Los especialistas defienden así un tratamiento que no se limite al peso del menor, sino que tenga en cuenta diferentes aspectos relacionados con sus hábitos y su entorno. La AEP también señala que existen tratamientos farmacológicos para determinados casos. Entre ellos se encuentran los agonistas del GLP-1 y, en concreto, la liraglutida, autorizada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios a partir de los seis años, aunque actualmente no está financiada por el Sistema Nacional de Salud.
La prevención comienza antes de nacer
Junto al tratamiento, los pediatras consideran fundamental reforzar la prevención desde las primeras etapas de la vida. La AEP destaca especialmente los primeros 1.000 días del bebé, un periodo en el que resultan importantes aspectos como la lactancia materna, la introducción adecuada de la alimentación complementaria y la incorporación progresiva de hábitos saludables dentro de la familia. El manifiesto plantea también que la lucha contra la obesidad infantil no puede quedar limitada a las consultas médicas. La AEP reclama políticas coordinadas en ámbitos como la sanidad, la educación, el urbanismo y la protección social, con especial atención a las familias que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.
Los pediatras consideran, además, que el seguimiento debe mantenerse cuando los adolescentes dejan de recibir atención pediátrica y pasan a los servicios destinados a adultos. Según la AEP, el 80 % de los adolescentes que presentan obesidad la mantienen durante su vida, por lo que resulta necesario establecer protocolos que garanticen la continuidad del tratamiento y del seguimiento. El presidente de la AEP, Luis Carlos Blesa, ha insistido en que ni los pediatras ni las familias pueden resolver por sí solos el problema. La organización reclama, por tanto, el compromiso de las administraciones públicas, el sistema sanitario, los centros educativos y el conjunto de la sociedad para modificar los entornos en los que crecen los menores, reducir las desigualdades y garantizar una atención adecuada para todos.
