Perder peso de forma saludable no consiste únicamente en reducir los kilos que marca la báscula. La endocrinóloga del Ruber Internacional Centro Médico Habana de Madrid, la doctora Pilar García Durruti, señala que es fundamental preservar la masa muscular durante el proceso. Para ello, destaca tres factores principales: una ingesta adecuada de proteínas, el entrenamiento de fuerza y un seguimiento profesional que permita adaptar el tratamiento a las necesidades de cada paciente.
Las proteínas y el entrenamiento de fuerza, fundamentales
"El objetivo debe ir más allá de conseguir que el paciente pese menos", afirma la especialista, quien recuerda que "la pérdida de peso no procede exclusivamente de la grasa". Durante este proceso también puede disminuir la masa magra y, por tanto, el músculo. Por ello, considera prioritario que la pérdida de peso se produzca fundamentalmente a expensas de la grasa corporal y que se conserve la mayor cantidad posible de masa muscular. La alimentación adquiere especial relevancia en los tratamientos con agonistas del receptor GLP-1, ya que una de sus características es la disminución del apetito. Según explica García Durruti, esta reducción puede hacer que se ingieran cantidades menores de nutrientes esenciales, entre ellos las proteínas, necesarias para construir y mantener el músculo.
La endocrinóloga subraya que las necesidades proteicas no son iguales para todas las personas, sino que deben individualizarse teniendo en cuenta factores como la edad, el peso, la función renal y la situación clínica de cada paciente. Junto a la alimentación, el ejercicio de fuerza desempeña un papel esencial. Aunque mantenerse activo y caminar aporta beneficios, la especialista advierte de que estas actividades no sustituyen al trabajo específico para preservar la musculatura. El entrenamiento anaeróbico es, en sus palabras, "probablemente una de las herramientas más importantes" para transmitir al organismo que necesita mantener el músculo. Por ello, recomienda incorporar ejercicios de fuerza de manera regular, progresiva y adaptada a las circunstancias individuales, sin dejar de lado otros hábitos de actividad física.
Evitar las pérdidas rápidas y controlar la composición corporal
La velocidad a la que se pierde peso es otro de los aspectos que deben tenerse en cuenta. García Durruti señala que adelgazar demasiado rápido puede favorecer una mayor pérdida de masa magra y contribuir a la aparición de flacidez y cambios en el aspecto corporal. "El objetivo no es bajar lo más rápido posible en la báscula, sino conseguir una pérdida de peso saludable y sostenible", recalca. La última clave es el seguimiento profesional, que permite evaluar la evolución y adaptar tanto la alimentación como la pauta terapéutica. La especialista considera imprescindible contar con ayuda profesional para planificar la dieta, establecer la dosis adecuada del fármaco y vigilar los cambios en la composición corporal a lo largo del tratamiento.
En este sentido, insiste en que el control no debe limitarse a comprobar los kilos perdidos, sino que también debe valorar qué ocurre con la grasa y la masa muscular. "El objetivo no es simplemente pesar menos, sino mejorar la composición corporal", enfatiza. Por último, la endocrinóloga recuerda que adelgazar de forma saludable significa perder grasa intentando preservar la mayor cantidad posible de músculo. Como concluye, "la báscula nos da un dato, pero no nos cuenta toda la historia".
