Después de las adversidades climáticas que ha sufrido nuestro país recientemente, se han encontrado infinidad de especies de aves buscando refugio en nuestras costas del norte. Sin embargo, este año el clima les ha tendido una emboscada. "Mueren de agotamiento e inanición", explica Adrián Wipf, biólogo del Centro de Recuperación de Cantabria. Por desgracia la gran mayoría de las aves que acuden a nuestras playas llegan ya en un estado crítico cercano a la muerte, teniendo como resultado una gran cantidad de casos de avistamiento de cuerpos inertes de aves. Ante esta situación anómala se debe informar a la población española de los riesgos y prevenciones que deben tener en cuenta antes de actuar.
El peligro invisible, por qué no debes tocarlos
Aunque el impulso natural al ver un animal herido es socorrerlo, en esta ocasión la prudencia es obligatoria. Organizaciones como SEO/BirdLife insisten en una norma de oro: No tocar el ave bajo ningún concepto. España mantiene una vigilancia activa por gripe aviar, y el contacto directo con aves silvestres enfermas o cadáveres supone un riesgo innecesario para la salud pública. Además, el manejo por manos no expertas puede provocar un estrés mortal en un animal que ya está al límite de sus fuerzas.
Si te encuentras con un ave en la playa, debes seguir un protocolo estricto para evitar un mal mayor. Llama inmediatamente al 112, es el canal oficial para avisar a los agentes del medio natural y servicios de recogida de fauna. También debes mantener la distancia con el cuerpo del animal, no intentes moverlo ni darle de comer bajo ninguna circunstancia.
Cabe recalcar la suma importancia de llevar con correa a tu mascota, especialmente a los perros jóvenes. Muchos ejemplares debilitados que podrían sobrevivir acaban muriendo por ataques o juegos de perros que andan sueltos por los arenales.
Un hospital de alta precisión
Para los pocos supervivientes que llegan a los centros de recuperación, el proceso es similar a una unidad de cuidados intensivos. Los biólogos aplican terapias de soporte que incluyen rehidratación, calor para combatir la hipotermia y una dieta líquida a base de papilla de pescado hasta que el animal es capaz de asimilar sólidos.
"Es como un hospital, aquí no se nos escapa nada", asegura Wipf. Cada ave cuenta con una ficha individualizada donde se registra su peso y evolución. El objetivo final es devolverles la fuerza necesaria para que, una vez pase la tormenta, puedan regresar a su hogar en el Atlántico Norte.

