Hasta el momento se han confirmado tres fallecimientos y una cuarta persona permanece en estado crítico. Aun así, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha activado los protocolos de emergencia y subraya que no existe riesgo para la población general ni motivos para generar alarma. La embarcación, el MV Hondius partió el 20 de marzo desde Ushuaia con 149 pasajeros a bordo, entre ellos 14 españoles, rumbo a Cabo Verde y Sudáfrica. Fue en este último país donde desembarcó el primer caso confirmado. Desde entonces, el barco permanece fondeado frente a Cabo Verde, después de que las autoridades del archipiélago rechazaran su entrada en el puerto de Praia por motivos de seguridad pública. Mientras tanto, la OMS coordina investigaciones epidemiológicas y nuevas pruebas de laboratorio para determinar el alcance real del brote, y tanto pasajeros como tripulación reciben seguimiento y atención médica a bordo.

Transmisión

Los hantavirus forman un grupo de más de veinte virus pertenecientes a la familia Bunyaviridae. Son zoonóticos, es decir, pasan de animales infectados a los seres humanos. La transmisión suele producirse a través del contacto con orina, heces o saliva de estos animales, o por la inhalación de polvo contaminado. Las mordeduras son menos frecuentes, y el contagio entre personas se considera muy improbable, salvo en situaciones de contacto extremadamente estrecho con un caso sintomático, según recuerda el Ministerio de Sanidad. La infección puede derivar en enfermedades respiratorias de distinta gravedad. El síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede comenzar como un cuadro febril leve, pero en algunos casos progresa hacia insuficiencia respiratoria severa y shock cardiogénico. El periodo de incubación suele situarse entre una y tres semanas, aunque se han descrito rangos más amplios, de hasta 45 días.

También existen infecciones asintomáticas o con síntomas muy leves. Los primeros signos suelen confundirse con los de una gripe común, fiebre, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal o diarrea. En ocasiones se han observado manifestaciones hemorrágicas o afectación cardiorrespiratoria más intensa. La enfermedad es endémica en varios países y puede aparecer en cualquier época del año. Su impacto ha sido especialmente relevante en regiones como Chile y Argentina, este último punto de partida del crucero afectado. En Europa también se han registrado casos, sobre todo en zonas boscosas del centro, norte y este del continente, según recuerda el Ministerio de Sanidad.

Tratamiento frente al virus

No existe un tratamiento específico frente al hantavirus, por lo que los pacientes que desarrollan el síndrome cardiopulmonar asociado a esta infección deben ser atendidos en centros hospitalarios, preferiblemente en unidades de cuidados intensivos que dispongan de soporte respiratorio mecánico. La prevención, por tanto, se convierte en la herramienta fundamental para reducir el riesgo de contagio. Según recuerda el Ministerio de Sanidad, es esencial mantener los espacios limpios y libres de elementos que puedan favorecer la presencia de roedores, así como extremar las precauciones al poner en marcha ventiladores o aparatos de aire acondicionado cuyos filtros o conductos puedan haber estado expuestos a polvo contaminado o excrementos. También se recomienda gestionar adecuadamente los residuos, ventilar los ambientes antes de entrar si se sospecha actividad de roedores y eliminar cualquier objeto que pueda servirles de refugio.

Mientras tanto, el crucero afectado estudia la posibilidad de atracar en Las Palmas de Gran Canaria o en Tenerife para someter a pasajeros y tripulación a nuevas evaluaciones médicas. Sanidad Exterior sigue de cerca la evolución del caso y coordina con distintos organismos los protocolos a aplicar en caso de que la embarcación finalmente haga escala en Canarias. Según fuentes de la Delegación del Gobierno, estas actuaciones se enmarcan en el mecanismo activado por la Organización Mundial de la Salud para garantizar que las medidas sanitarias se basen en la evidencia científica y en una evaluación rigurosa del riesgo.