El ADN ambiental permite detectar especies por los rastros genéticos que dejan en el agua, sin necesidad de capturas ni avistamientos directos, ofreciendo así un método no invasivo y muy preciso para estudiar la biodiversidad marina. La investigación fue impulsada por GEN-GOB, la Universidad de Oviedo, IbizaPreservation, WWF y SOLDECOCOS, con apoyo del Ayuntamiento de Sant Josep de sa Talaia.
Para llevar a cabo el estudio, en diciembre de 2024 se recogieron muestras de agua en distintos puntos del litoral pitiuso, filtradasal momento y posteriormente analizadas en laboratorio. Una segunda campaña en verano de 2025 permitió comparar los datos estacionales y ofrecer una imagen más completa de las especies presentes en estas aguas.
Las especies descubiertas
Entre las especies identificadas destacan la manta raya (Mobula mobular), catalogada en peligro de extinción, y el cazón (Galeorhinus galeus), considerado vulnerable. Según Laura Miralles, experta en genética y conservación marina de la Universidad de Oviedo, ambas especies "son emblemáticas y refuerzan el valor ecológico de nuestras aguas". Aunque ya habían sido avistadas anteriormente, sus observaciones eran esporádicas, por lo que contar con herramientas como el ADN ambiental permite certificar su presencia y mejorar su protección.
El proyecto continuará en 2026 con una nueva fase centrada en el marcaje satelital de rayas, mediante dispositivos multiparamétricos que registrarán movimientos, profundidad, temperatura y luminosidad de sus hábitats durante aproximadamente 200 días. Esta información será fundamental para comprender sus rutas migratorias, movilidad y conectividad entre poblaciones dentro del archipiélago balear, contribuyendo así a estrategias de conservación más efectivas.
Este tipo de estudios pone de relieve la importancia de las tecnologías innovadoras en la protección de especies marinas y cómo la ciencia puede ayudar a conservar la biodiversidad de nuestros océanos, un recurso cada vez más amenazado.

