La pérdida de vertebrados continúa siendo alarmante, con un descenso del tamaño de las poblaciones que se mantiene en el 73 %, según el último informe Planeta Vivo de WWF. El documento destaca, no obstante, que la recuperación de especies como la tortuga verde, el atún rojo, el tigre o el elefante africano de sabana demuestra que la situación se puede frenar e incluso revertir si se toman medidas.

El informe Planeta Vivo se publica cada dos años desde 1998. En su última edición revela que, entre 1970 y 2022, el tamaño de las poblaciones de fauna silvestre estudiadas, 35.803 poblaciones de 5.790 especies de vertebrados, ha caído una media del 73 %, el mismo porcentaje que entre 1970 y 2020, periodo analizado en el informe de 2024. Aunque los porcentajes coinciden, explican sus autores, la evaluación de 2026 incorpora datos adicionales (967 poblaciones y 295 especies más) y una serie temporal más extensa, lo que refuerza la evidencia sobre la magnitud continuada de la pérdida de biodiversidad.

De agua dulce y en Latinoamérica y el Caribe

Por ecosistemas, el mayor descenso de poblaciones de vertebrados se da en los de agua dulce (un 85 %), seguidos de los terrestres (un 69 %) y los marinos (un 59 %).

En cuanto a las regiones, las más afectadas por la pérdida de fauna silvestre son Latinoamérica y el Caribe, con una disminución de poblaciones del 95 %, y África, con un descenso del 80 %. Por detrás se sitúan Asia y Pacífico (49 %), Norteamérica (28 %) y Europa y Asia Central (23 %).

Causas y soluciones

Las principales causas de la desaparición de fauna silvestre son la pérdida y degradación de hábitats, la sobreexplotación, el cambio climático, la contaminación, las especies invasoras y las enfermedades. Estas amenazas, a su vez, están impulsadas por fallos sistémicos en los sistemas alimentario, energético y financiero.

El estudio concluye que la naturaleza puede recuperarse si la sociedad sigue vías claras para activar puntos de inflexión positivos en esos tres sistemas, que son los que más pérdida de biodiversidad generan: el alimentario, porque es la principal causa de pérdida de hábitats; el energético, porque impulsa el cambio climático, y el financiero, porque financia actividades perjudiciales. Si se traspasan esos puntos de inflexión positivos, por ejemplo cambiando las fuentes de energía fósil por renovables, el cambio será más rápido, más barato y más difícil de revertir, porque hará a esos sistemas más fuertes y resilientes.

Hay esperanza

Aunque la tendencia general es negativa por la magnitud de los descensos registrados, el documento subraya que la mitad de las poblaciones incluidas en el informe se mantienen estables (7 %) o están aumentando (43 %). Entre las recuperaciones destaca las de la tortuga verde, el atún rojo, el tigre y el elefante africano, y señala que estos casos de éxito demuestran que las intervenciones de conservación específicas pueden producir resultados demostrados. No obstante, advierte de que los descensos registrados por Planeta Vivo y por otros indicadores de biodiversidad no pueden revertirse únicamente mediante esfuerzos de conservación y exigen cambios sistémicos.

La directora general de WWF, Kirsten Schuijt, destacó durante la presentación del informe que la biodiversidad continúa degradándose a un ritmo alarmante, pero que existen motivos para la esperanza: las poblaciones de muchas especies están estables o se están recuperando, junto a historias inspiradoras que demuestran que la naturaleza puede recuperarse y que el cambio es posible. Para lograrlo, según Schuijt, es necesario transformar las industrias y los sistemas que impulsan la pérdida de naturaleza, y recordó que la biodiversidad sustenta economías y sociedades al proporcionar alimentos, agua, aire limpio o medicinas, entre otros servicios y bienes.

Casos de éxito: el tigre

El informe recoge que la población mundial de tigres en estado silvestre aumentó en más de un 70 % entre 2010 y 2025, periodo en el que se pasó de unos 3.200 ejemplares estimados a alrededor de 5.700. La recuperación ha sido posible gracias a inversiones a largo plazo y a una acción coordinada de gobiernos, pueblos indígenas, comunidades locales, ONG, donantes y otros socios. Entre las medidas, menciona la creación de unidades de guardabosques profesionalizadas, la ampliación de las áreas protegidas, acciones transfronterizas contra el tráfico ilegal o campañas para reducir la demanda.

Casos de éxito: el atún rojo

En 2010, las poblaciones de atún rojo del Atlántico habían disminuido un 80 % y la especie estaba clasificada como 'En Peligro'. En el Pacífico, había caído hasta aproximadamente el 2 % de los niveles existentes antes de su explotación pesquera y estaba clasificado como 'Vulnerable'. Gobiernos e industria adoptaron medidas decisivas para revertir la tendencia, como campañas públicas a favor del pescado obtenido de forma sostenible, reducciones de las cuotas de pesca o un aumento de la monitorización de la especie. Actualmente, ambas poblaciones se han recuperado hasta el punto de que ninguna se considera ya sobreexplotada ni se encuentra en una situación de especial preocupación.

Casos de éxito: el elefante africano de sabana

Aunque los elefantes africanos de sabana están disminuyendo en gran parte de su área de distribución y siguen clasificados como 'En Peligro' en general, el informe destaca que existen poblaciones en el sur de África que, en algunos lugares, están aumentando. Esta recuperación se apoya en la decisión de los países de la región de conceder a las comunidades locales una participación directa en la gestión y conservación de los elefantes y otros recursos naturales, y se ve reforzada por acciones contra el tráfico ilegal, reformas judiciales y una reducción de la corrupción.

Casos de éxito: la tortuga verde

En 2025, la tortuga marina verde se convirtió en la primera especie de tortuga marina que pasó de la categoría 'En Peligro' a la de 'Preocupación Menor' en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Para los autores de Planeta Vivo, esta recuperación refleja 50 años de trabajo coordinado en unos 80 países de anidación, en los que se han aplicado medidas como proteger a hembras reproductoras y huevos, gestionar las playas o regular la iluminación, así como reducir las capturas accidentales en los aparejos de pesca y luchar contra las capturas ilegales.