El almacenamiento mundial de agua terrestre, que incluye el agua presente en ríos, lagos, glaciares, aguas subterráneas, nieve, vegetación y suelo, lleva una década disminuyendo y el planeta está gastando sus reservas, según advierte la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en un nuevo informe. El documento confirma además que 2025 fue uno de los ejercicios más secos para los ríos de los últimos 35 años.

2025 uno de los años más secos para los ríos

El organismo alerta de que esta disminución del almacenamiento de agua dulce y el retroceso constante de los glaciares son tendencias a largo plazo que pueden tener graves consecuencias para las personas y las economías. A ello se suma un ciclo del agua cada vez más errático e impredecible, caracterizado por la alternancia entre periodos de escasez y de exceso. En los últimos siete años se ha registrado el menor número de ríos con caudales considerados "normales" desde 1991. Por séptimo año consecutivo, estos ríos fueron claramente minoritarios, al representar entre el 34 % y el 38 % del total, frente a una media del 46 % entre 1991 y 2020. El almacenamiento de agua continental no ha dejado de disminuir desde mediados de la década de 2010. La OMM señala que las condiciones inferiores a lo normal se observaron durante el periodo 2021-2025 en zonas como Estados Unidos, la Patagonia, las cabeceras de los ríos Ganges e Indo, el norte de África, Oriente Medio, Asia central y el este de China.

A falta de cifras completas de 2026, el informe recoge que en 2025 un 36 % de las cuencas hidrográficas presentó caudales inferiores a lo normal. Según explicó el director de Hidrología y Criosfera de la OMM, Wayne Jenkinson, esta situación convierte a 2025 en uno de los años más secos para los ríos en 35 años. La falta de agua se observó en Europa, Norteamérica, el río de la Plata y otras cuencas de Sudamérica, además de en grandes ríos africanos como el Nilo y el Congo. El informe también pone el foco en la evolución de los glaciares. 2025 fue el cuarto año consecutivo en el que se produjo una reducción generalizada de los glaciares en todas las regiones. Esta pérdida de masa glaciar genera riesgos a corto plazo, como las crecidas, y aumenta la inseguridad hídrica a largo plazo. Entre 2023 y 2025, la pérdida acumulada de masa glaciar a escala mundial alcanzó las 1.400 gigatoneladas de agua, un volumen equivalente a 560 millones de piscinas olímpicas o a una tercera parte de las extracciones anuales de agua dulce.

Sequías e inundaciones cada vez más extremas

La OMM advierte además de que en cada uno de los últimos cinco años los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales de todo el mundo han informado de crecidas y sequías sin precedentes. En algunos lugares, señala el organismo dependiente de la ONU, no ha habido tiempo suficiente para recuperarse entre un episodio extremo y el siguiente. Los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el agua, que con el cambio climático aumentan en intensidad y frecuencia, también marcaron 2025. Las sequías y las inundaciones afectaron especialmente a Asia y África. En Sudamérica, las cuencas del Plata y el Amazonas, mientras que en Oriente Medio y el Cuerno de África experimentaron condiciones de sequía persistente entre 2021 y 2025. En contraste, África occidental y central y Asia suroriental sufrieron de forma repetida graves crecidas.

Varios países africanos registraron grandes inundaciones. Nigeria las sufrió por segundo año consecutivo y la República Democrática del Congo, por tercero. En las regiones meridional y suroriental de Asia, la combinación de ciclones tropicales y un intenso monzón provocó hasta 3.600 víctimas mortales en los países afectados, entre ellos Sri Lanka, Pakistán, Vietnam, Indonesia, Tailandia, Malasia y Filipinas. Frente a estos episodios de lluvias extremas, también se produjeron graves sequías en regiones como Europa oriental, el Mediterráneo, Oriente Medio y el Cuerno de África. La evolución descrita por la OMM refleja así un ciclo del agua marcado por una mayor alternancia entre situaciones de escasez y de exceso.