Así lo explicó Juan González, CEO de la empresa, quien repasó la evolución de un proyecto familiar que comenzó hace más de cinco décadas con una simple máquina de coser y que hoy apuesta por reinventar la industria textil desde una perspectiva más responsable y sostenible.

Más de medio siglo de sostenibilidad

Según relató González, los orígenes de la empresa se remontan al trabajo de sus padres, considerados por él mismo como unos auténticos visionarios dentro del sector. Lo que comenzó como un pequeño negocio familiar ha terminado convirtiéndose en una marca que produce íntegramente en España, controlando todo el proceso desde la fibra hasta el lavado final de las prendas. Este modelo, asegura, permite favorecer la economía local y mantener vivo el tejido industrial de la zona. La empresa se ubica en la comarca de La Manchuela, un territorio que históricamente tuvo un importante peso en la industria textil. Según explicó el CEO de Capitán Denim, esta región fue una de las zonas textiles más potentes desde el siglo XV hasta mediados del XIX, una tradición que ahora buscan recuperar y adaptar a los nuevos retos medioambientales y sociales.

Uno de los aspectos más destacados de la compañía es su apuesta por la innovación sostenible. Juan González explicó que, gracias a la tecnología desarrollada por la empresa, logran ahorrar mucha más agua frente a los métodos tradicionales utilizados en la fabricación textil. Además, trabajan con un sistema de ciclo cerrado de agua que permite reutilizar constantemente la misma agua durante los procesos de producción. La sostenibilidad también se refleja en los materiales utilizados. La marca apuesta por fibras recicladas y algodón orgánico para reducir el consumo energético y minimizar el impacto ambiental.

Enseñando a futuras generaciones

Los tejidos empleados por la empresa cuentan además con el sello OEKOTEX, una certificación que garantiza la ausencia de sustancias químicas nocivas y unas condiciones laborales adecuadas durante la fabricación. Para la compañía, este tipo de garantías forman parte de su compromiso con una producción más ética y responsable. Otra de las medidas implantadas por Capitán Denim es la fabricación de prendas más duraderas, con el objetivo de reducir aún más la huella de carbono asociada al consumo textil. Según explicó González, alargar la vida útil de la ropa es una de las formas más efectivas de disminuir el impacto ambiental del sector.

La fábrica también funciona con energía de biomasa, utilizando materiales como huesos de melocotón, aceituna o cáscaras de pistacho como combustible. Esta alternativa energética permite reducir el uso de recursos fósiles y aprovechar residuos orgánicos procedentes del entorno agrícola. Más allá de la producción de ropa, la empresa desarrolla iniciativas vinculadas a la educación y la concienciación social. Capitán Denim organiza talleres de reutilización y transformación textil dirigidos especialmente a estudiantes de la zona. Según explicó Juan González, uno de sus principales objetivos es revitalizar el pueblo y ofrecer oportunidades a las nuevas generaciones para mantener vivo el sector en el futuro. La compañía defiende así un modelo textil basado en la producción local, la sostenibilidad y la innovación, demostrando que es posible combinar tradición, tecnología y compromiso ambiental dentro de la industria de la moda.