En este libro, Antonio narra su apasionante vida marcada por la aventura, el deporte extremo y en el que se recogen vivencias únicas e irrepetibles. "He arriesgado mucho la vida pero menos de lo que la gente cotidiana puede llegar a pensar. Lógicamente la formación y preparación que tenemos nos ayudan a poder superar esos momentos complicados de las aventuras que para mucha gente podían ser de riesgo de muerte, pero si estás bien preparado física y mentalmente los puedes asumir con total seguridad", nos cuenta Antonio.

Antonio de la Rosa está convencido de que hay que valer para esto. "Las personas que hacemos este tipo de actividades, que asumimos este tipo de riesgos y hacemos este tipo de exploraciones, no se hacen. Nacen". Obviamente la preparación física es muy necesaria para realizar este tipo de exploraciones porque sin ese entrenamiento no se podrían completar estas actividades, pero Antonio lo tiene claro "la capacidad de resiliencia que necesitas para este tipo de expediciones, tienes que haber nacido con ella". "Hay momento en todas las expediciones y sobre todo en solitario como hago yo, que asumes riesgo de muerte. Depende de la decisión que tomes puedes vivir o puedes morir y lo asumes".

La naturaleza forma parte de la vida de Antonio. Desde su nacimiento, en un pueblo de la sierra de Madrid, hasta su hogar donde vive en sintonía con su entorno, Antonio lo tiene muy claro "vivo en la montaña. He amado y querido a la naturaleza y es lo que debemos hacer todos, pero para amarla y quererla, hay que conocerla".

Además hay un mensaje que quiere transmitir a las nuevas generaciones de aventureros que pueden ir apareciendo. "Les diría que se formen bien. Que para afrontar cualquier tipo de aventura se preparen bien, que no se salten pasos, que tengan pasión y ¿por qué no? que arriesguen un poco, que en la vida hay que arriesgar ya sea a nivel familiar, empresarial o deportivo, hay que arriesgar.