La investigación, publicada en el British Journal of Sports Medicine, plantea que los niveles de actividad considerados hasta ahora como recomendación general podrían no ser suficientes para obtener una protección cardiovascular óptima.
Estudio científico
Durante años, las guías de salud han establecido como referencia habitual la realización de al menos 150 minutos semanales de ejercicio físico moderado. Sin embargo, este nuevo trabajo sugiere que, aunque esa cantidad sigue siendo beneficiosa, los efectos más significativos sobre la reducción del riesgo cardiovascular podrían observarse con niveles de actividad mucho más elevados. El estudio se basó en el análisis de datos procedentes de más de 17.000 participantes del Biobanco del Reino Unido, una de las bases de datos biomédicas más amplias a nivel internacional. A partir de esta información, los investigadores evaluaron la relación entre la actividad física semanal y diferentes indicadores de salud cardiovascular, teniendo en cuenta también variables como el tabaquismo, la alimentación, el índice de masa corporal, la presión arterial y la condición física de los participantes.
Uno de los principales hallazgos del trabajo es que los mayores beneficios en términos de protección cardiovascular se observan en personas que alcanzan entre 560 y 610 minutos semanales de ejercicio moderado o intenso. Esta cifra equivale a más de nueve horas de actividad física a la semana, o aproximadamente entre 80 y 90 minutos diarios. Según los resultados, este nivel de ejercicio se asocia con una reducción más marcada del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Aun así, el estudio subraya que los 150 minutos semanales tradicionalmente recomendados siguen teniendo un efecto positivo sobre la salud. En este caso, la reducción del riesgo cardiovascular se sitúa en torno a un 8 % o 9 %, lo que confirma que cualquier nivel de actividad física es mejor que el sedentarismo, aunque los beneficios aumentan de forma progresiva a medida que se incrementa el tiempo de ejercicio.
Tiempo óptimo semanal
Otro aspecto relevante del análisis es que los beneficios del ejercicio no son idénticos para todas las personas. La investigación muestra que la capacidad cardiorrespiratoria influye directamente en el impacto del ejercicio sobre la salud cardiovascular. Esto significa que las personas con peor condición física necesitan, en algunos casos, entre 30 y 50 minutos adicionales de actividad semanal para alcanzar beneficios similares a quienes presentan un mejor estado físico. En este sentido, el estudio pone ejemplos concretos sobre la reducción del riesgo cardiovascular. Para lograr una disminución aproximada del 20 %, las personas con menor capacidad física necesitaban alrededor de 370 minutos semanales de actividad, mientras que aquellas con mejor condición física alcanzaban ese mismo nivel de beneficio con unos 340 minutos. Estas diferencias reflejan la importancia del estado físico previo en la respuesta del organismo al ejercicio.
El trabajo también destaca la dificultad de alcanzar en la vida cotidiana los niveles más altos de actividad física identificados como óptimos. Según los datos analizados, solo un 12 % de los participantes logró situarse en el rango de entre 560 y 610 minutos semanales de ejercicio. Entre los factores que dificultan este nivel de actividad se encuentran las largas jornadas laborales, el tiempo prolongado frente a pantallas, los desplazamientos sedentarios y el cansancio asociado al ritmo de vida actual. Los investigadores también señalan algunas limitaciones del estudio. Se trata de un análisis observacional, lo que significa que permite identificar asociaciones entre variables, pero no establecer una relación directa de causa y efecto. Además, la capacidad cardiorrespiratoria de los participantes fue estimada mediante pruebas físicas, en lugar de ser medida de forma completamente directa. Tampoco se tuvo en cuenta de forma específica el impacto del sedentarismo prolongado ni el efecto de actividades físicas de muy baja intensidad. A pesar de estas limitaciones, los autores del estudio consideran que los resultados aportan información relevante sobre la relación entre ejercicio físico y salud cardiovascular. En conjunto, el trabajo refuerza la idea de que incrementar el nivel de actividad física tiene efectos positivos claros sobre la salud del corazón, aunque estos beneficios varían en función de la cantidad de ejercicio y de las características de cada persona.
