Más del 80% de los casos de diabetes se concentran en países de ingresos bajos y medios, donde el acceso a los tratamientos farmacológicos estándar es limitado y estos presentan efectos secundarios, por lo que existe un fuerte interés en las alternativas de origen vegetal. En su trabajo de revisión, la doctora Maria Trapali, del Laboratorio de Química, Bioquímica y Ciencia Cosmética de la Universidad de Ática Occidental, se propuso ir más allá de las afirmaciones tradicionales y evaluar lo que la literatura científica revela, a nivel molecular, sobre cómo estas plantas ejercen efectos antidiabéticos.

Los investigadores consultaron tres importantes bases de datos académicas Scopus, ScienceDirect y Google Scholar que abarcan estudios publicados entre 2000 y 2025. De entre más de 1.200 registros, aplicaron criterios de selección estrictos para llegar a 54 estudios que cubren 16 plantas medicinales con evidencia molecular documentada de actividad antidiabética.

De la Gymnema sylvestre al ginseng rojo

Entre las especies identificadas se encontraban algunas muy conocidas, como Gymnema sylvestre (Gurmar), la morera blanca ('Morus alba'), la granada ('Punica granatum') y el ginseng rojo ('Panax ginseng'), junto con otras menos conocidas como 'Wisteria sinensis', 'Dittrichia viscosa' y 'Phellinus igniarius'. El grupo se completa con 'Arachis hypogea', 'Boswellia sacra', 'Berberis glaucocarpa', 'Coccinia grandis', 'Gracilaria bursa-pastoris', 'Opilia acuminata Wall. ex Baill.', 'Xenostegia tridentata', 'Saccharum officinarum' y 'Vernonia amygdalina'.

En este grupo diverso, se descubrió que los compuestos activos principalmente flavonoides, polifenoles, alcaloides y saponinas actúan a través de vías consistentes: ralentizan la digestión de carbohidratos en el intestino al bloquear enzimas (a-amilasa y a-glucosidasa), mejoran la captación celular de glucosa mediante proteínas de señalización de insulina y protegen el páncreas, el hígado y los riñones del estrés oxidativo.

Entre los compuestos más relevantes identificados se encuentran la quercetina, el kaempferol, la berberina y el ácido gimnémico, que mostraron efectos claros y reproducibles en múltiples estudios. Cuatro plantas -Gymnema sylvestre, Morus alba, Punica granatum y ginseng rojo- obtuvieron la calificación general más alta según el volumen y la calidad de la evidencia.

Estudios preclínicos

La revisión distingue cuidadosamente entre los hallazgos de laboratorio y lo que puede confirmarse como seguro y eficaz para uso humano. La mayoría de los estudios se realizaron en cultivos celulares o modelos animales, y advierte de que los ensayos clínicos en humanos siguen siendo escasos.

Factores fundamentales como la absorción, el metabolismo, la consistencia de la composición del extracto vegetal entre lotes y los rangos de dosificación seguros, aún no se han estudiado lo suficiente. Los autores abogan por una investigación más rigurosa y estandarizada, en particular ensayos clínicos bien diseñados, para cerrar la brecha entre la prometedora evidencia de laboratorio y la práctica médica confiable.

La revisión argumenta que la convergencia de evidencias sobre vías biológicas compartidas convierte a los compuestos de origen vegetal en un área legítima para el desarrollo farmacéutico. Abordar las lagunas de conocimiento actuales podría conducir, a la larga, a tratamientos eficaces derivados de plantas que complementen o, en algunos pacientes, reemplacen la medicación convencional para la diabetes, concluyen sus autores.