Quince de las dieciséis cuencas hidrográficas españolas han crecido durante esta semana. La excepción es la de Tinto, Odiel y Piedras, en el suroeste peninsular, que ha retrocedido levemente del 95,2 % al 93,9 %, aunque sigue siendo una de las mejor abastecidas del país. Ocho cuencas superan ya el 90 % de capacidad, entre ellas las del País Vasco, Galicia Costa, Cataluña y el Guadalquivir, lo que dibuja un mapa hídrico muy distinto al de hace apenas un año.

Este repunte generalizado llega después de dos semanas consecutivas en las que las precipitaciones batieron récords de incremento de agua embalsada, con subidas del 8,1 % y el 10,1 % respectivamente. La actual, con un 5,2 % de aumento, es más moderada pero no menos significativa, ya que consolida una tendencia que ha transformado en pocas semanas el estado de los embalses españoles y ha alejado el fantasma de la sequía que sobrevolaba buena parte del territorio.

El Ebro y el Guadalquivir, los grandes ganadores de la semana

Los incrementos más llamativos se han registrado en la cuenca del Ebro, que ha pasado del 74,3 % al 81,5 % en solo siete días, y en la del Guadalquivir, que ha subido del 74,4 % al 80,6 %. También el Segura, históricamente castigado por la sequía y aún lejos de la media nacional con un 45,6 %, ha experimentado una subida de 6,2 puntos, una señal de alivio para una de las zonas más tensionadas del país en materia de agua.

El caso del Segura merece especial atención. Es la única cuenca que permanece por debajo del 61,8 % de capacidad, el nivel mínimo del resto, lo que refleja la profundidad del déficit hídrico estructural que arrastra el sureste peninsular. Las lluvias de estas semanas son una bocanada de aire fresco, pero no resuelven un problema que va mucho más allá de una temporada de precipitaciones favorable.

Una distancia abismal con el año pasado

Los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ponen en perspectiva la magnitud del cambio: la reserva hídrica actual supera en 16.380 hectómetros cúbicos la registrada en las mismas fechas del año anterior, y en 15.677 la media de la última década. Las lluvias más intensas de la semana se concentraron en Vigo, donde se llegaron a registrar 165,9 litros por metro cuadrado.

La naturaleza, cuando se le da la oportunidad, sabe recuperarse. El reto ahora es gestionar bien esta abundancia y no olvidar, cuando llegue el próximo verano seco, lo frágil que puede ser el equilibrio hídrico de la península.