Tras la segunda reunión del comité científico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias, Pevolca, Domínguez ha sido claro en un punto: esta mayor cadencia de eventos sísmicos abre "una fase nueva" en el comportamiento del sistema volcánico de Tenerife. Lo que los expertos no saben todavía es si esta fase se mantendrá en el tiempo o si, por el contrario, cesará sin mayores consecuencias.
"No es de extrañar que tengamos más enjambres de este tipo, como tampoco que esto parara", ha explicado el director del IGN, que ha puesto como ejemplo lo ocurrido tras la erupción del volcán submarino Tagoro en El Hierro en 2011, cuando se registraron seis nuevas intrusiones de magma que no derivaron en ninguna erupción.
Las probabilidades de erupción, sin cambios por ahora
A corto y medio plazo, las probabilidades de erupción en Tenerife no varían. Para que la situación pasara a ser preocupante sería necesario registrar terremotos sentidos por la población, con magnitudes a partir de 2,5 mbLg. Por debajo de ese umbral, los científicos mantienen la vigilancia pero no elevan la alerta.
El último enjambre, que arrancó en la madrugada del miércoles, presenta terremotos de amplitud "un poquito mayor" que los anteriores, aunque las magnitudes siguen siendo inferiores a 0,7 y 0,8 mbLg. Lo que sí lo distingue del resto es su duración: es el más largo del que se tiene constancia hasta ahora en Tenerife.
Qué hay bajo la superficie
Los científicos hablan de terremotos híbridos, una combinación de sismos clásicos con eventos de baja frecuencia que suelen estar asociados a rupturas en el subsuelo que se llenan de algún fluido, ya sea gas, agua o magma. Domínguez ha aclarado que este tipo de terremotos son comunes en muchos volcanes del mundo, pero que en Tenerife son menos habituales que en sistemas más activos.
La complejidad del Teide radica precisamente en su singularidad: combina un sistema central con una cámara magmática a poca profundidad y erupciones basálticas en dorsales, como las de La Palma. Una combinación que, según el director del IGN, "no es muy habitual en el mundo" y para la que no existen fácilmente referentes con los que compararse.
Dado que no existe registro instrumental de erupciones volcánicas en Tenerife, los científicos trabajan con referencias históricas y con lo que ocurre en otros sistemas volcánicos del planeta. La vigilancia continúa, los datos se analizan y, por ahora, la calma es la respuesta más responsable.

