Los especialistas en comportamiento animal insisten en que no existe una respuesta universal. La mejor opción depende tanto de la personalidad del animal como del tipo de escapada que se tenga prevista. Viajar con una mascota, explica María Luisa Rodríguez, coordinadora del centro canino CityDog Madrid, condiciona la elección del destino y las actividades, especialmente en países donde la presencia de animales sigue siendo limitada. "Hay hoteles que se anuncian como dog friendly, pero luego no permiten desayunar con el perro ni dejarlo solo en la habitación", señala.

Los hoteles caninos

También recuerda que hay animales que se adaptan a casi cualquier situación: "Los hay que solo necesitan estar con su dueño; el transporte o el lugar les da igual". Para Rodríguez, en muchos casos el factor determinante no es tanto cómo vive el animal los cambios, sino la tranquilidad del propio propietario. En su centro, que puede albergar hasta 22 perros, reciben a muchos animales durante los periodos vacacionales después de que sus dueños hayan tenido malas experiencias en viajes anteriores. Un ejemplo frecuente son las playas caninas, cada vez más escasas, que generan expectativas que luego no siempre se cumplen.

Los hoteles caninos se presentan como una alternativa que, en muchos casos, resulta más cómoda para los animales: pueden pasar el día sueltos, en espacios abiertos, jugando y socializando, lo que reduce la sensación de ausencia del propietario. En general, los perros suelen adaptarse mejor a estos cambios que los gatos, explica Rodríguez. Según datos de la compañía especializada en salud animal Virbac, hasta el 70 % de los problemas de conducta en mascotas están relacionados con el estrés, un factor que se intensifica en épocas marcadas por alteraciones en la rutina.

Cómo pueden verse afectados por viajar con nosotros

Si finalmente los animales acompañan a sus dueños en el viaje, el nuevo entorno, las variaciones de temperatura, la convivencia con personas desconocidas y los cambios de horarios pueden generar una sobrecarga de estímulos que afecte a su bienestar. En periodos vacacionales aumentan las salidas, las visitas y el ruido, y en muchos casos se viaja a lugares completamente nuevos. Aunque estos planes resulten atractivos para las personas, no todos los animales los viven de la misma manera, advierte el laboratorio, que ofrece varias pautas para minimizar el estrés de las mascotas.

Entre las recomendaciones, destacan mantener rutinas estables de comida y paseos, así como habilitar en el alojamiento un espacio seguro donde el animal pueda resguardarse cuando necesite calma ante ruidos o movimientos desconocidos. También aconsejan acostumbrar poco a poco al animal al medio de transporte que se vaya a utilizar, incorporar juegos que le permitan liberar tensión y consultar con el veterinario si podría necesitar algún tipo de apoyo farmacológico.