Los estudiantes de un instituto reconocido por su compromiso con la sostenibilidad tienen claro que les toca un papel en la sociedad. Una alumna reconoce que hace lo que puede, aunque sin recursos, y que no puede cambiar las cosas como lo haría un perfil público de gran alcance. Desde su futura profesión como periodista, propone que se hagan reportajes e informativos sobre el medio ambiente que muestren la realidad más cruda, porque los jóvenes, admite, no son científicos ni expertos en la materia.

Otros alumnos ven oportunidades en sus futuras carreras. Un futuro matemático cree que pueden diseñarse planes de logística para la recogida de basuras y la gestión de residuos, y varias futuras ingenieras químicas señalan que pueden ayudar diseñando productos que contaminen menos, como plásticos biodegradables, aplicando el método científico y sin creerse todo lo que se escucha o se ve.

Planeta Aula: 20 alumnos y un premio de 100 euros

El equipo Planeta Aula, también llamado simplemente equipo Planeta, reúne a unos 20 alumnos que se juntan para decidir qué actividades pueden hacer, convencidos de que trabajar en equipo permite avanzar más que hacerlo en solitario. Entre sus iniciativas figura un mercadillo de trueque, que les ha valido un premio de 100 euros. Ese dinero lo destinarán a seguir ayudando al instituto con acciones para mejorar el medio ambiente.

Desde el profesorado, explican, hay una gran concienciación. Quieren transmitir a los alumnos, sin alarmar pero con seriedad, que el cambio climático es un asunto muy serio, para que, con esa base de lo que está ocurriendo realmente, sean ellos quienes propongan qué se puede hacer.

Placas solares, patrulla ecológica y cubos en cada aula

Entre las acciones del centro destacan las placas solares instaladas en algunos de los edificios, que permiten ahorrar energía y evitar contaminación, y a las que quieren dar más visibilidad. También han creado una patrulla ecológica, formada por los propios alumnos, que recorre el patio para concienciar a sus compañeros sobre qué basura va en cada contenedor.

Además, en cada clase hay un cubo azul y otro amarillo, con indicaciones claras de dónde tirar el cartón y los envases. Al final del día o de la semana, son los propios estudiantes quienes sacan los cubos, algo que forma parte del proyecto. La meta, resumen, es crear un equipo estable de alumnos y profesores que haga el centro más sostenible, sea un ejemplo y desarrolle acciones prácticas con impacto real.

Reducir o reutilizar: cuál de las tres erres pesa más

Preguntados por cuál de las tres erres, reducir, reutilizar y reciclar, merece hoy más importancia, los estudiantes dan respuestas distintas. Para una alumna, lo más importante es reducir, porque así se generan menos residuos y se gastan menos materias primas. Un compañero apuesta por reutilizar, porque da una segunda vida a las cosas, como los plásticos, que pueden emplearse de nuevo para hacer objetos nuevos.

Un asunto de Estado y un verano cada vez más caluroso

Los estudiantes opinan además que el debate medioambiental debería ser un asunto de Estado consensuado. Les preocupa el consenso político porque, sostienen, da igual de qué bando se sea: el problema afecta a todos. Citan como ejemplo el aumento de las temperaturas, ya que se ha demostrado que cada año ha hecho más calor que el anterior, y el sufrimiento que ello supone en verano, por lo que creen que deberían estar unidos todos en este tema.