Los jardines sintéticos están pensados para instalarse en aquellos lugares en los que el mantenimiento de un jardín natural es prácticamente imposible. El que hemos visitado en la M-30 de Madrid está hecho con más de tres toneladas de neumáticos reciclador que parecen plantas reales. Estos jardines son sometidos a la fotocatálisis, un proceso químico que suele usarse para degradar contaminantes o compuestos orgánicos. Funciona como la fotosíntesis de los árboles, nos explica Beatriz González, directora de Murarte.

La fotocatálisis mitiga un 22 por ciento de dióxido de nitrógeno, que es lo que sale de los tubos de escape de los coches entre otras cosas, una emisión responsable de la mayor contaminación que tenemos a nivel cardiopulmonar.

El jardín ha sido diseñado con la colaboración de arquitectos paisajistas, analizando todos los colores de la naturaleza, y ha dado como resultado un espacio que es difícil de distinguir del natural cuando circulas en un vehículo.