El nuevo reglamento de envases y residuos de envases es, a juicio del periodista y escritor Carlos de Prada, una norma muy positiva y muy necesaria. Sin embargo, advierte de que está por ver que se apliquen algunas de sus principales medidas, a pesar de que se trata de una normativa ya aprobada, que ha pasado por todos los filtros y que simplemente tendría que empezar a aplicarse.
Los PFAS, los contaminantes eternos
Una de las medidas es la restricción de los llamados contaminantes eternos, es decir, los compuestos perfluorados o polifluorados, conocidos como PFAS. Estas sustancias pueden estar presentes en algunos papeles y cartones con propiedades antigrasa e hidrófugas, para que no se manchen de grasa, como los moldes de pasteles, algunas cajas de pizza o envases de comida rápida.
Desde esas superficies, en contacto con alimentos, puede producirse cierto grado de migración de estas sustancias, que son altamente persistentes y muy difíciles de eliminar del organismo humano. La ciencia las ha asociado, según el experto, con alteraciones del equilibrio hormonal, efectos sobre el sistema inmunológico y, en algún caso, efectos cancerígenos.
Las presiones para retrasar las medidas
Según explica Carlos, una serie de empresas intenta ahora que se retrase esta restricción. Del mismo modo, se está intentando ir en contra de la eliminación progresiva, o al menos de la reducción, de una serie de plásticos de un solo uso que generan graves problemas, y también de las medidas de reducción en origen de la producción de los materiales que acabarán convertidos en residuos.
El reciclaje como 'gran coartada'
El experto sostiene que estas grandes empresas quieren que el foco se ponga sobre todo en el reciclaje, algo que les sirve de excusa para defender que no importa generar cantidades crecientes de residuos, porque al final se reciclarán. El gran problema, advierte, es que solo una mínima parte de los plásticos puede reciclarse realmente.
Por eso considera que el reciclaje se ha convertido en la gran coartada para apostar por él en lugar de por reducir, que debería ser lo prioritario, y por reutilizar.
Presiones de última hora
Carlos de Prada concluye que el reglamento es muy positivo, pero que habrá que ver si finalmente se aplica de la forma debida. Aunque se trata de una normativa aprobada, las presiones de última hora podrían hacer naufragar algunas de sus disposiciones.

