A este atelier llegan novias con vestidos de sus abuelas, vestidos que tienen una historia y que cuesta desprenderse de ellos. Transformarlos es una forma de prolongar su vida.

Una joya de los años 70 bordada a mano

Todo empezó con una foto. El vestido de novia de los años 70 que una clienta estuvo a punto de desechar llegó al taller de Anita Singers casi de milagro. "Ya con la foto que me enviaste vi que podía ser una joya", reconoce la diseñadora nada más ver la prenda en persona. Y no se equivocaba: el vestido, completamente bordado a mano, flor por flor, con las costuras interiores rematadas a mano con zigzag, es una pieza de una calidad que, según Singers, "ya no se suele ver". "Ves todo el detalle, todas las horas que puede haber invertido la persona que hizo este vestido, y eso me emociona", confiesa.

Transformar sin destruir: el método Actual

El proceso que sigue Anita Singers Atelier para transformar estas prendas no es el habitual. La diseñadora trabaja con un método que denomina Actual, heredado de los talleres de alta costura, que consiste en no cortar directamente el tejido original. En su lugar, se crean piezas de un tejido de algodón similar al original para ir viendo sobre el cuerpo cómo queda la silueta antes de tomar ninguna decisión irreversible. "El dibujo puede quedar fenomenal, pero luego es en el cuerpo y en el proceso con el tejido como vamos viendo cómo va quedando esa silueta", explica.

Este enfoque permite conservar de forma especial todo el tejido original, algo fundamental cuando se trabaja con prendas con tanto valor sentimental y artesanal. "Revisionar el vestido de tu abuela o de tu bisabuela es una responsabilidad", reconoce la diseñadora.

No solo para novias: el vestido también puede convertirse en falda

Aunque la propuesta principal del taller para este vestido iba dirigida a una transformación nupcial, con tres diseños distintos entre los que elegir, Singers también apunta otras posibilidades para quienes no quieren llevarlo al mundo de la boda. La clave, según ella, está en saber a qué mundo se quiere llevar la prenda: si a un registro informal o formal. "Lo más valioso de la pieza es el tejido", recuerda. Por eso, para una transformación más cotidiana, propone convertirlo en una falda, rescatando el tejido bordado y añadiendo una base en un color que potencie el azul de las flores, como el verde limón o un azul más intenso. "Imagínate el vestido de tu madre en los años 70 transformado en falda en el 2026", propone.

Una tendencia que llega cargada de historia

Transformar el vestido de la madre o la abuela no es algo excepcional en Anita Singers Atelier. "En el taller hemos hecho más de tres o cuatro transformaciones y para mí es emocionante", cuenta la diseñadora. Y la tendencia tiene mucho sentido en un momento en el que la moda vintage vive un auge sin precedentes y la sostenibilidad se ha convertido en un valor cada vez más presente en las decisiones de consumo.

Porque, como señala Singers, hay algo en estas prendas que las hace distintas a cualquier cosa que se pueda comprar en una tienda: "No te vas a deshacer de ella tan fácil, porque es como esa historia que te pertenece".