Durante una sesión formativa, la arquitecta y profesora en IDEQUO Raquel Díez recordó que "pasamos un 90 % de nuestro tiempo en interiores", por lo que la calidad del ambiente interior es un elemento clave del bienestar. Díez explicó que, en el ámbito medioambiental, el principal reto sigue siendo la descarbonización de los edificios. Para ello, insistió en la necesidad de analizar qué materiales se utilizan y cómo influyen en el ciclo de vida completo de una construcción. "Un material emite desde que se extrae como recurso hasta que se convierte en residuo, y ese residuo también genera emisiones", señaló.

Donde están presentes los compuestos

Además de las emisiones asociadas a la fabricación, transporte o eliminación, la arquitecta subrayó que existen contaminantes que se liberan mientras habitamos los espacios. Entre ellos destacan los compuestos orgánicos volátiles (COV), presentes en pinturas, barnices, muebles nuevos o ciertos revestimientos. Estos compuestos pueden afectar a la salud, especialmente en personas vulnerables como mayores, bebés o individuos con problemas respiratorios. "Los bebés respiran más veces por minuto que un adulto, y la exposición a COV puede resultar especialmente dañina", advirtió.

Díez recordó que los COV están presentes tanto en exteriores como en interiores, pero que en los espacios cerrados su concentración puede ser mayor. Aunque existen límites legales para pinturas y barnices, la experta considera que es necesario avanzar en la regulación para garantizar ambientes más seguros. La docente destacó que un buen aislamiento, una climatización eficiente y una ventilación adecuada no solo reducen la huella de carbono, sino que también mejoran la calidad del aire interior. Estas medidas, afirmó, deberían ser prioritarias en zonas destinadas a colectivos sensibles, como residencias de mayores o espacios para la primera infancia.

Formación

IDEQUO, que forma a futuros profesionales del diseño de interiores, insiste en que la sostenibilidad no puede desligarse del confort ni de la salud. Para Díez, la clave está en que los diseñadores integren criterios ambientales desde el inicio del proyecto y comprendan el impacto real de cada decisión material.

Más allá del ámbito académico, Díez insiste en que la responsabilidad también recae en la ciudadanía y en los profesionales del diseño y la construcción. Elegir materiales con bajas emisiones, ventilar adecuadamente los espacios o apostar por soluciones más sostenibles son decisiones que, sumadas, pueden transformar la calidad del aire interior. "No se trata solo de estética o funcionalidad", recuerda, sino de entender que cada elección en un proyecto influye directamente en la salud y el bienestar de quienes lo habitan.